Diego Luna: “no soy una estrella”

El cineasta afirma que ganar bien como actor le permite financiar su pasión como realizador

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Por: Rogelio Segoviano

Tener el respaldo de casi 30 años de trayectoria como actor, le han dado a Diego Luna la solvencia, eficacia y seguridad que ahora está logrando como director de cine. Al menos eso es lo que piensa él, quien está por estrenar en cartelera Mr. Pig, su cuarta película tras el megáfono, y que le ha valido gratificantes críticas en los festivales internacionales en los que la ha presentado.

Además, el protagonista de Y tu mamá también, Rudo y Cursi y Elysium revela que la actuación no nada más le ha servido para obtener la experiencia y el conocimiento necesarios para dirigir un proyecto cinematográfico, sino también para poder financiar lo que Diego Luna llama “esas locas y apasionantes aventuras”.

Asegura que por mucho que trabaje como actor en la industria de Hollywood y su nombre ya sea reconocido a nivel internacional, él no se considera una estrella de cine ni de ningún tipo, “porque yo vengo del teatro, una actividad que te hace parte de algo más grande, en donde no se ve a la actuación como una carrera sólo de 100 metros para llegar al éxito y al reconocimiento. Definitivamente, lo que he logrado como actor me da la libertad que hoy tengo como director”.

El también llamado Charolastra agrega que gracias a todo eso que pasó frente a la cámara y arriba de un escenario, “lo bueno y lo malo”, es que ahora sigue aquí. “Afortunadamente, vivo de mi trabajo como actor, porque ser director todavía me cuesta dinero -dice-. Eso del ‘tengo mi trabajo y luego tengo mi pasión’ pasa muy seguido, el famoso ‘dobleteo’. Yo, por suerte, soy igual de apasionado con el trabajo que me reditúa una buena paga, así como con el trabajo que no me deja un centavo”.

Con una sólida carrera en Estados Unidos, Luna dice que si bien Hollywood es una gigantesca maquinaria que se caracteriza por producir películas bajo una misma fórmula que sólo busca generar dinero en taquilla, “debemos aprender a diferenciar el cine que se hace ahí y no generalizar. Es decir, me parece que no debemos tachar de una ‘gringada’ todo lo que venga de ahí. Es como nosotros, que estamos hasta la madre del cliché que los estadounidenses tienen de México y de que digan que somos sudamericanos”.

Asegura que, “como en todo el mundo, también allá hay cine bueno y cine malo, porque no es lo mismo una película como Magnolia o The Revenant, que otra como Rápido y furioso. “Quienes trabajamos en Hollywood debemos saber por cuál vía vamos a correr. Todos cometemos errores y aceptamos en ocasiones trabajar en proyectos que no valían tanto la pena, pero eso no es un pecado mortal. En mi caso, todavía no hay ninguna película de la que me haya arrepentido en haber participado. Al contrario, me parece que todos mis trabajos me han ayudado a crecer como actor”.

UN CERDO DE 200 KILOS

En Mr. Pig, su más reciente película como director, Diego Luna nos cuenta la historia de Ambrose, un estadounidense criador de puercos que padece una enfermedad terminal, y cuya finalidad en la última etapa de su vida es encontrar el lugar ideal, una especie de santuario animal, para dejar ahí a Howard, un impresionante cerdo de más de 200 kilos de peso, quien no sólo se ha convertido en su singular y entrañable mascota, sino en un fiel e inseparable compañero de sus últimos años, remplazando el amor y cariño de su hija, de quien Ambrose se encuentra alejado desde hace tiempo.

Con la participación de Danny Glover (Ambrose) y Maya Rudolph (hija de Ambrose) -dos reconocidos actores de la corriente de cine independiente en la Unión Americana-, Mr. Pig nos presenta el viaje por las carreteras de México de un hombre y su cerdo. Aunque el viejo Ambrose está en busca de ese idílico pueblo costero de Jalisco que conoció décadas atrás, lo que descubrirá en realidad es esa paz interna al reencontrase y reconciliarse con su hija y su pasado.

– Diego, ¿cómo surge la idea de hacer la película Mr. Pig?
– Cuando hacía Abel fue que comencé a cocinar este proyecto de un hombre y su puerco junto al guionista Augusto Mendoza. Empezamos entonces con algunas ideas vagas: un estadounidense moribundo que está en busca de un lugar para que su ser más querido en el mundo viva tranquilo y en libertad una vez que ya no esté aquí para cuidarlo y protegerlo. Al mismo tiempo, como casi en todas mis películas, quería que este proyecto también abordara el tema de la relación entre padres e hijos, sólo que desde una perspectiva más madura. Quería hablar de esas segundas oportunidades entre padres e hijos, cuando el hijo ya tiene la posibilidad de entender también desde la perspectiva de padre o madre. Fue así como comenzó a cocinarse este proyecto.

– ¿Y cuánto tiempo duró la cocción…?
– Pues son casi seis años detrás los que tiene de trabajo la película. Mira, ahora mi hijo tiene siete años, y cuando terminé Abel tenía un año. Pero no es que me tardara todo ese tiempo en desarrollar sólo la película, pues en ese período también dirigí Chávez, en torno al líder hispano César Chávez, y trabajé como actor en otros proyectos en cine y teatro. Pero digamos que desde ahí es cuando se sembró esa semilla. Ya de manera más concreta, Mr. Pig comenzó hace dos años, cuando Augusto y yo hicimos una última versión del guión e incorporamos algunas cosas que pasaban por la cabeza de Augusto, pues tenía poco tiempo de que su padre había muerto y él aprovechó para rendirle un homenaje. Yo, por mi parte, creí que era el momento adecuado para expresar muchas cosas que siento por mi padre, pero desde esa perspectiva de que ya también soy padre. La película tenía que ser un tributo a nuestros padres.

– Mr. Pig es, sin duda, una película atípica para el cine mexicano…
– Desde luego. Yo la considero una película mexicana contada desde la perspectiva de dos estadounidenses, pero con el punto de vista de un director mexicano. No sé con qué se pudiera comparar Mr. Pig, porque no se parece nada a algo que se hubiera realizado antes aquí. Por momentos es comedia y la gente se ríe mucho, pero de pronto se vuelve un drama reflexivo y la gente se conmueve y creo que se reconecta con sus padres, con esos amores longevos y, por ende, los más complicados y llenos de aristas y cosas no resueltas. Yo me siento muy tranquilo y a gusto con el resultado en la pantalla. Ya quiero que llegue el día del estreno comercial en México para que cierre este ciclo y mi cabeza pueda ocuparse de otros proyectos.

– Actúas, diriges, produces, escribes, eres una celebridad internacional… ¿Todo eso define profesionalmente a Diego Luna?
– Pues en parte sí, pero aunque procuro separar mi vida privada de mi actividad profesional, eso no siempre se puede lograr, así que también al frente o detrás de una cámara, o arriba de un escenario, soy el hijo, el padre, el amigo, la pareja, el activista, el artista, el ciudadano… Me parece que la suma de todo eso es lo que define a Diego Luna.

Rebelde intergaláctico

Una vez terminada la exhibición de Mr. Pig, Diego Luna comenzará con la promoción de la cinta Rogue One -octava entrega de la saga Star Wars, en donde interpreta a Cassian Andor, un piloto rebelde que ayuda a robar los planos de la primera Estrella de la Muerte-
Este filme es el primero de los tres spin offs o películas alternas a la historia medular de La Guerra de las Galaxias que Disney filmará intercaladas con los Episodios VII, VIII y IX de la conocida franquicia.

FOTOS (Photo AMC, Videocine y Disney)