Había una vez un par de hermanos que fueron juntos a la iglesia. Ahí quedaron pasmados al ver los instrumentos musicales. Al término del servicio religioso, el pequeño Jesse se acercó y comenzó a rasguear una guitarra distorsionada, su hermana, la pequeña Joy, lo veía divertida y se le ocurrió que podía cantar…

… Muchos años después, el par de hermanos se convirtió en el dueto pop más exitoso de México y Latinoamérica y se lanzaron a la conquista del mundo anglosajón.

Este no es un cuento de hadas, es una historia real que Jesse & Joy comparten en entrevista con RED CAPITAL.

“Nuestro papá era teólogo. Más que religioso, profesaba mucho el amor y nosotros crecimos rodeados de profesar amor a través de la religión. Era un pastor cristiano y nosotros íbamos todos los domingos a la iglesia, entonces había música, muchísima gente y cuando se terminaba el servicio, la misa, -aclara para ponerlo en términos católicos-, nos acercábamos a los instrumentos y por supuesto cuando eres niño te dicen dejen ahí, no toquen, pero éramos muy curiosos y traviesos, y Jesse de pronto levantó debajo de la tarima y había una bocina arrumbada y mi hermano la sacó y la conectó y aparentemente estaba descompuesta y no, estaba volada, entonces la guitarra sonaba distorsionada y Jesse descubre y ¡guau!” relata una sonriente Joy.

“Fue padre porque tenían ahí una guitarra medio descuidada junto con la bocina y la desempolvamos. Empezamos jugando con raquetas de tenis como si fueran guitarras en casa, yo ponía cubetas de cocina como si fuera la batería, me sentaba a lado del baterista de la iglesia y en algún momento le pedí a mi papá si me podían enseñar y me enseñó algo super básico, yo creo que pensó que le iba yo a quitar el puesto o algo así. Me ponía a su lado como loquito, tenía 7 ú 8 años, pegándole a la silla y yo en mi cabeza estaba tocando y de pronto llegó un tío que me prestaba su guitarra y saliendo de la escuela secundaria me ponía a practicar. Mi primer instrumento fue la batería, luego me pasé al piano, luego al bajo y luego a la guitarra prestada de nuestro tío… Saqué la guitarra eléctrica que estaba arrumbada ahí abajo en la iglesia, la conecté a la bocina volada y de pronto dije ‘¡ahh! ¡distorsión!’ y empecé a tocar, esperando que no hubiera nadie.”

Y seguramente tocabas Black magic woman (Mujer de magia negra) en la iglesia.

JESSE – (Risas) ¡Sí! y llegué a tocar también Smooth del mismo Santana y algunos rifs padres. Recuerdo que una vez entró una persona a la iglesia y me dijo ‘no toques esa música que me duele el corazón porque es de Satanás’, pero fue lindo cómo fue que nos fuimos acercando a la música poco a poco, por la curiosidad.

UNA CDMX MÁS AMIGABLE CON EL MEDIO AMBIENTE
Jesse & Joy están enamorados de la Ciudad de México. “Hemos visto a la ciudad hacerse más cosmopolita de lo que era antes, que es algo que nos parece maravilloso”, dice Joy.
“Es de mis mis ciudades favoritas del mundo no sólo porque hayamos nacido y crecido aquí. Por la música hemos tenido oportunidad de conocer lugares increíbles pero nunca vamos a encontrar un lugar que nos guste y que tenga todo como la Ciudad de México. Algo de lo que me ha gustado, que he visto que ha cambiado para bien es la cultura eco-friendly, las alternativas que hay de eco bicis, un poco más de conciencia hacia el medio ambiente, las mascotas, creo que todo eso me ha gustado y es padre también poder presumir a gente y amigos de otros países y lugares que conozcan la hermosa ciudad de México”.

DE PEDRO INFANTE A ARETHA FRANKLIN

La historia de Jesse & Joy se apareja con la de otros grandes intérpretes internacionales que inciaron sus carreras artísticas en iglesias como Aretha Franklin, Donna Summer o Whitney Houston, pero además del godspell su música tiene un componente distintivo: la biculturalidad de los hermanos, hijos de un mexicano y una estadounidense.

“Cada domingo hay música en el templo, está el sermón y hay música. Independientemente de eso, en casa siempre siempre hubo música. Mi mamá era norteamericana y mi papá mexicano, entonces imagínate, era completamente distinto lo que ponían cada uno: papá se iba a trabajar y mi mamá ponía sus viniles de Carol King, Aretha Franklin, Elvis Presley… y llegaba papá y ponía a Pedro Infante, a Los Panchos, Los 3 Reyes… Completamente dos culturas musicales opuestas”, cuenta Joy.

Esa mezcla de culturas fue lo que alimentó a los hermanos para hacer lo que hacen ahora con canciones donde hay mucho folk y soul pero también ingredientes latinos.

“¡Claro!, aunque también hay influencia de la música con lo que crecimos no solo escuchando en casa si no también en nuestro entorno, y yo creo que tuvo que ver mucho la formación musical en la iglesia porque te llega a conectar sin necesidad de moverse uno. Cuando empezamos a tocar fuera de la iglesia no nos podíamos mover porque veníamos de la reverencia, de la solemnidad, y poco a poco me fui dando cuenta que también comenzamos a conectar con la gente en otro plano, creo que fue algo lindo darnos cuenta de que con la música puedes mover fibras”, explica Jesse.

A LA CONQUISTA DEL MUNDO

Con éxitos como Espacio sideral, Chocolate, Adiós, ¡Corre!, Llorar, No soy una de esas o La de la mala suerte, Jesse & Joy se han convertido en una de las agrupaciones más exitosas de Latinoamérica con cinco Grammy Latino en su haber, pero para Jesse Eduardo Huerta Uecke y Tirzah Joy Huerta ha llegado el momento de conquistar el mercado anglosajón –lo que en la industria musical es la joya de la corona- y para ello han lanzado su primer sencillo en inglés, Echoes of love.

El tema (producido por el propio Jesee y Fraser T. Smith, productor de figuras como Adele, Sam Smith o CeeLo Green, entre otros), ha sido lanzado de manera global por su disquera Warner Music en países como Alemania, Inglaterra, Italia, Rusia, Irlanda, Finlandia, Suecia, Francia, España, Canadá, Estados Unidos y, por supuesto, toda Latinoamérica, un fenómeno que el dueto considera como el escalón lógico en su carrera.

“Probablemente el paso enorme lo hemos hecho en español y nos ha llevado a tal grado que en otros países están pidiendo nuestra música. Somos una banda que cantamos principalmente en español, pero igual hemos escrito en inglés toda la vida, sólo que lo que hemos dado a conocer durante estos 11 años ha sido en español y la disquera de pronto dice ‘¿por qué no vamos a conocer su otro lado que también es parte de ustedes?’

“También estamos nerviosos por ver cómo lo perciben nuestros fans. Nunca vamos a dejar de cantar en español, llevamos haciéndolo 11 años y nos encanta, es más que obvio decir en que nos gusta cantar más, pero tampoco podemos dejar de ser quienes somos. El idioma inglés es parte de nosotros y a su vez tenemos primos, tíos que compran nuestra música, que escuchan nuestra música. Probablemente no tengan idea de qué estemos diciendo a menos que mamá les esté traduciendo”, enfatiza Jesse.

 

Echoes of love es la versión en inglés del tema Ecos de amor, primer sencillo de su disco Un besito más y, aunque la conocimos en español, la canción fue escrita originalmente en inglés y fue traducida al castellano.

“Cuando estábamos haciendo el disco estábamos repasando algunas canciones que teníamos en inglés y Echoes of love nos brincaba. Ecos de amor no es demasiado diferente y la adaptamos al español que también ha sido un ejercicio súper interesante porque no se trata de traducir la palabras exactas ni las sílabas completamente correctas sino traducir un sentimiento, una emoción. Yo creo que mucha gente jamás pensaría que fue escrita originalmente en inglés”, recuerda Joy.

Jesse sonríe y saca al orgulloso capitalino que lleva dentro. “Además nos emociona que en el Reino Unido y en otros lugares del mundo nos presenten como ‘el dúo de hermanos mexicanos’ y estemos cantando en inglés, en español o en spanglish para nosotros es como ‘¡guau! y pensar que salimos de la sala de una casa allá en la colonia Del Valle”.

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