En 1967 Los Caifanes (los originales) nos dieron un paseo nocturno por la Ciudad de México. De la mano de El Estilos, El Azteca, El Gato y El Mazacote conocimos el lado oscuro de esta capital que hoy parece ser mucho más oscura que el retrato que Juan Ibañez nos presentó en este filme.

Hoy, 50 años después, Óscar Chávez (intérprete del célebre Estilos en esa cinta) considera que esa ciudad ya no existe, que la actual está muy “lastimada”, aunque, paradójicamente, las canciones qué él ha compuesto y cantado durante medio siglo siguen vigentes.

“Qué pena ver a la ciudad cada vez más ofendida, como diría Chava Flores, qué pena que la hayan lastimado tanto”, expresa en entrevista exclusiva con RED CAPITAL.

“Las palabras poeta, compositor, cantante, trovador, también están muy lastimadas. Están desvirtuadas. Ya hay mil cosas como trovador, trovero, cantautor, que la odio…”

Óscar Chávez se presentará el 22 y 23 de julio en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris donde interpretará su música llena de poesía, trova, sátira política y amor.

– ¿Por qué odia la palabra?
“Porque no me parece afortunada la conjunción o como se pueda llamar. No me gusta”.

Sentado ante su escritorio, entre fumada y fumada a su cigarro y largos sorbos a su café, Óscar Chávez habla con autoridad. Parco al principio, toma gusto a la charla y con su grave voz de barítono examina, compara sus tiempos con estos que, dice, no termina de entender.

– Parece ser que hoy la música es un artículo desechable.
“Pues esperemos que no toda. Es por lo que uno lucha, porque no todo sea desechable. Todo viaja a gran velocidad, no hay tiempo de reflexión. Es terrible eso. No hay tiempo para respirar; sin embargo, muchas cosas que yo he compuesto y cantado siguen vigentes
– Entonces, sí es usted un cantautor.

Óscar Chávez se carcajea y concede. Sí, es cantautor aunque odie la palabra.

CANCIONES DOLOROSAMENTE VIGENTES

Para el también actor, la vigencia de sus canciones no es un triunfo, al contrario.
“Es curioso, canciones que hice hace 30 años siguen actuales por su temática. Eso es muy doloroso. Hay una canción que se llama Se vende mi país. La hice hace como 20 años y es increíble, parece que la hubiera hecho ayer”.

– ¿En la época de la privatización de Salinas de Gortari?
“Bueno, este pobre país lo están vendiendo hace siglos y no han acabado de venderlo. Esa es la parte optimista del asunto.

“Otra más representativa es la famosa Casita que hice en 1976 la primera versión y ya he hecho como seis o siete, y es vigente.

– La podría actualizar al día de hoy. ¿La podría pintar de blanco?
“Jajajá. ¡Claro! es increíble. Alguna vez hice una que se llama Salario mínimo. Es vigente, absolutamente. Todas las barbaridades que he mencionado a través del tiempo en canciones de protesta, políticas, como le quieran llamar, siguen vigentes”.

Óscar Chávez se dice afortunado de cantar lo que quiere y no lo que le dicen; “defender mi libertad ha sido caro, pero vale la pena”, afirma.

– ¿Por qué no nos damos cuenta de que alguien nos engaña?
Óscar Chávez vuelve a reír, se recarga en el respaldo de su sillón y esboza una parábola: “es el viejo cuento del tipo que se mete en sentido contrario y su reflexión es que vienen 20 mil imbéciles en contra de él. El pobre diablo que se da cuenta de las cosas es el que está loco”.

– Usted lleva medio siglo de locura…
“En sentido contrario” –interrumpe-.

– ¿No es cansado?
“Lo peligroso son los choques y las multas, pero ahí vamos”.

– ¿Cómo se hace para sostener una carrera durante 50 años en sentido contrario y desafiando a toda una maquinaria perfectamente aceitada?
“No dejándote. Es un problema de libertad. Yo, afortunadamente, en un alto porcentaje he cantado y grabado lo que he querido y sí ha sido muy difícil… vamos, lo que quiero decir es que he defendido mi libertad y sí, es muy caro pero vale la pena y nos vamos a morir mentando madres.

– ¿A quién?
“A quien le corresponda. Si empiezo a decir nombres no acabo nunca. No hago canciones, mejor hago un directorio telefónico”.

Óscar Chávez en tres frases

“Qué pena ver a la ciudad cada vez más ofendida, qué pena que la hayan lastimado tanto”

“Este pobre país lo están vendiendo hace siglos y no han acabado de venderlo”

“Todo viaja a gran velocidad, no hay tiempo de reflexión. Es terrible eso. No hay tiempo para respirar”

… ECHABA LAS COPLAS DE LA MARIHUANA

A mediados de los años setenta, Óscar Chávez grabó Marihuana, una canción tradicional mexicana que en aquellos ya lejanos tiempos era tremendamente provocadora por tan solo mencionar la palabra sobre la que hoy se debate sobre su legalización.

“Me la censuraron y, además, que quede claro, la canción Marihuana es una canción política. Se cantaba en contra de Santa Anna, el dictador. La letra de la canción lo dice, yo por eso la grabé, no por buscar el escándalo”.

– Pero hoy como antes, esta palabra tiene un componente subversivo que incomoda…
“El asunto está manejado con mucho prejuicio, con mucha gazmoñería. Yo creo que el uso consciente de drogas como la marihuana se debe enfrentar de forma objetiva y sin hipocresías de ninguna índole, con toda verdad.

“Creo que la marihuana específicamente para fines médicos es muy útil. Está comprobado. Si se le da un manejo médico a las drogas, está bien. Lo otro, enmarcarlo como producto prohibido es lo que está acarreando tantas cosas. Hoy hay muchísimas medicinas que contienen morfina, lo mismo se podría hacer con la marihuana, el peyote… tantas cosas que los antiguos sabios sabían usar a la perfección.

“Hay una hipocresía tremenda y hay una cosa peor: los intereses creados porque lo prohibido produce mucho dinero, muchísimo dinero. En el momento en que se legalice todo eso se acaba la especulación, lo oculto y el negocio. Qué mejor ejemplo que la crisis del 29 en Estados Unidos con la prohibición del alcohol”.

 

DÓNDE: Teatro de la Ciudad Esperanza Iris
CUÁNDO: 22 y 23 de julio
HORARIO: Sábado, 19:00 Hrs. Domingo, 18:00 Hrs.
PRECIOS: $350 – $1,100

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