Hay algo que siempre podemos esperar de Café Tacvba y es precisamente no saber qué esperar.

Así ha sucedido a lo largo de 25 años desde que su disco homónimo vio la luz hasta el día de hoy en que el cuarteto sateluco promociona Jei Beibi, su octava producción de estudio que, igual que siempre, a muchos puede sonar raro al principio y al final la mayoría termina cantando sus canciones.

A lo largo de este tiempo, hemos conocido a Rubén Albarrán, Emmanuel del Real –mejor conocido como Meme- y los hermanos Quique y Joselo Rangel; cuatro individuos con su propia historia, sus propias personalidades, sus coincidencias y divergencias que, juntos han dado y siguen dando vida a la banda más grande de Latinoamérica.

“Obviamente nuestras personalidades tienen que ser complementarias. Si no, no ejecutaríamos lo que hacemos, pero también somos en muchos casos dispares y antagónicos a veces, pero hemos sabido hacer que funcione, con una buena cuota o, mejor dicho, con todo el respeto posible que nos tenemos los unos a los otros”, comenta Meme en entrevista exclusiva con RED CAPITAL.

“No sé en qué momento nos complementamos o descomplementamos, o si realmente cada uno tenía que cubrir un rol y se está cubriendo, más bien creo que nos hemos ido adaptando, el grupo se ha ido formando alrededor de nuestras cuatro personalidades y eso es lo que es Café Tacvba en realidad, entonces el espacio de cada uno se ha moldeado de acuerdo a esa realidad de lo que nosotros somos”, añade.

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Premio Grammy obtuvo Café Tacvba en 2004 por su disco Cuatro caminos.

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Grammy Latino ha recibido la banda a lo largo de su carrera.

Hace un cuarto de siglo Café Tacvba sorprendió al público con sus atuendos y sus instrumentos poco convencionales para el rock –aunque ellos hace mucho que aclararon que no tocan rock- tololoche y melódica. Esos chavitos han crecido musicalmente y como personas y han visto cambiar al mundo que habitamos, lo cual reflejan en su música.

“Creo que, como fue en un inicio, observar a tu alrededor y ver tu contexto, tu comunidad, tu realidad, nos hizo generar la música que en un principio hacíamos, que creo tiene un paralelismo con lo que hacemos hoy en día y que siempre hemos hecho”, coincide Meme.

“Pero también se va nutriendo de seguir observando la realidad y lo que va pasando, el entorno de todos nosotros… te repito, tu comunidad, tu ciudad, el planeta, el sistema y yo creo que eso es lo que nos estimula para hacer una canción, para generar un discurso y que se traduzca en un acto creativo y a lo largo de la historia probablemente nuestros discos, nuestros videos, nuestros trabajos visuales, son una radiografía de como el tiempo ha ido pasando a través de nuestra visión y de nuestras experiencias personales, íntimas, como también nuestras experiencias que son más sociales o amplias como de cualquier ciudadano o persona que vive en una comunidad, yo creo que esto es como un álbum fotográfico y los discos y la música traducen un poco lo que ha pasado en el tiempo”.

“Somos personas que hemos tenido mucha fortuna en habernos encontrado, haber tenido la oportunidad de hacer lo que hacemos y de conectar con la gente”

AMOR-ODIO A LA CIUDAD

Oriundos de Ciudad Satélite, Estado de México, Café Tacvba tomó su nombre de un emblemático restaurante del Centro Histórico del otrora Distrito Federal, un grupo totalmente capitalino.

– ¿Cómo ves el mundo que habitas, la ciudad que habitas?

“La ciudad para mí es una entidad con la que tengo una relación de amor-odio profunda: la disfruto mucho, disfruto lo que sucede, la diversidad que hay, la capacidad que tiene para reinventarse pero también detesto la destrucción que hay, para a partir de la destrucción hacer una reconstrucción y también observo y noto que eso es una cualidad, que no todas las ciudades pueden tener, como irse renovando, reinventando, a veces para mal.

“En este caso me parece que hemos traducido mal la posibilidad, la capacidad que tenemos para reconstruir en algo que no me parece que sea para una ciudad como esta, una medida sana pero es así, y esto genera mucha tensión, fricción, que da pie a muchas actividades que son muy enriquecedoras, la parte cultural, la parte social, la parte culinaria, hay una renovación profunda o una reinvención de la cocina no solamente de la Ciudad de México sino de todas estas grandes cocinas y que se van sumando.

“Yo creo que hay un discurso muy poderoso que genera esta ciudad gracias a toda esta destrucción-construcción que se va haciendo y toda esta saturación de información, de desorden, de caos, también a uno lo pone como una figura cómplice de este desorden, de este caos que lo traduces a tu quehacer, a tu relación con los tuyos, y es complicado o toma trabajo reconocer eso y tratar de desprenderse para no llevar a situaciones íntimas, familiares, todo este caos y toda esta corrupción”.

‘NO SÉ SI QUIERO SEGUIR VIVIENDO AQUÍ, PERO SÍ QUIERO’

Este amor-odio por la CDMX es un continuo diálogo en la creativa mente de Meme, quien no se resigna a dejar que triunfen la corrupción y la impunidad.

“De pronto te das cuenta que la filosofía o la idiosincrasia de la corrupción tiene permeados a todos más o menos y reconocer esto, tratar de desprenderse es un acto como de ejercitarlo día con día, pero es complicado en esta ciudad. Al mismo tiempo esto también tiene un factor de vértigo que te genera todo esto y es muy energético.

“Yo creo que hay un discurso muy poderoso que genera esta ciudad gracias a toda esta destrucción-construcción que se va haciendo”

“Yo no sé si quiero seguir viviendo aquí, pero al mismo tiempo sé que quiero seguir viviendo aquí. Es muy interesante, por lo menos en mi caso, la dualidad permanente en la que vivo en esta ciudad y eso significa que hay un balance, me parece que hoy más que nunca me siento más vulnerable. Nunca antes había sentido el peligro en cada esquina. Por ahora mi familia y yo hemos elegido vivir aquí y ahí vamos”.

“Es muy complejo y no transmitirlo a tus seres que te rodean es muy complicado. Por eso digo que uno tiene que provocar una especie de estado emocional, espiritual, donde si bien, no pueda uno no borrar eso, por lo menos  dejarlo para el momento en el que le corresponda y cambiarte el chip y decir ‘ya estoy en este lugar’ y ponerte en otro estado. Es complicado pero así es.

– ¿Es casi heroico construir ambientes de paz y armonía dentro de tu familia cuando vienes de un día caótico en la ciudad?

“Y eso es lo que a veces acaba generando situaciones que no son justificadas como ¿por qué este tipo se bajó del auto? o ¿por qué esta persona me habló así? El otro día iba en bicicleta y me pasé un alto. No debería pasarme los altos ni en bicicleta, estoy cometiendo un acto de ‘chiquicorrupción’, había una señora que iba a cruzar y me gritó una de leperadas que ¡guau, guau, guau! Le dije ‘perdóneme, me pasé el alto’ pero me recordó a toda mi descendencia y pa´ arriba y pa´ abajo y pues sí, lo puedo entender, el estrés de la ciudad a todos nos alcanza”.

– ¿Es un estado patológico el que vivimos los ciudadanos?

“Exactamente. Creo que es una ciudad enferma, está bastante descompuesta y su sistema está infectado profundamente, pero no podemos esperar a que los políticos, los gobernantes o la gente que está encargada de tomar las decisiones importantes en esta ciudad resuelvan eso porque ni aún haciendo o generando las decisiones más acertadas van a poder hacer un cambio. Puede sonar trillado, romántico, decir es que el cambio comienza por uno mismo, pero en realidad no hay otra manera, pienso que no hay otra forma y tampoco puedes esperar a que la gente a mi alrededor cambie, esa es su responsabilidad o problema o acierto de cada quien. Yo cambio lo que puedo, lo que quiero y trato de transmitirlo a los que me rodean y comentarlo y conversarlo y esperemos que eso pueda generar un cambio. Al final vivo pensando que sí existe una posibilidad para convertir esta ciudad en algo mejor”.

– Ustedes como banda y a nivel personal han elegido uno de los mejores caminos para llegar a este estado de armonía que es la música ¿no?

“Así es. Nos tocó. Fueron las circunstancias y muy afortunadas. Somos personas que hemos tenido mucha fortuna en habernos encontrado, haber tenido la oportunidad de hacer lo que hacemos y de conectar con la gente, eso tampoco lo pensamos y pasó y nos ha dado esta carrera, nos ha dado la posibilidad de seguir haciendo lo que nos gusta, de viajar, de pasárnosla bien, seguir haciéndolo, definitivamente en mi caso y puedo hablar por el resto del grupo nos sentimos con mucha suerte de haber encontrado esto”.

JEI BEIBI, UNA CAJA DE SORPRESAS

Siempre es un misterio abrir un nuevo disco de Café Tacvba porque no sabemos con qué nos van a salir y su más reciente producción Jei Beibi no es la excepción. Desde su primer corte 1-2-3 que entra directo al grano, hasta Futuro con su hipnótico trance andino que obliga a escucharlo varias veces para captar el sentido de la canción o Enamorada, que bien pudo haber sido escrita por Agustín Lara.

Meme comparte esta visión de que hay canciones que entran al oído y al cerebro a la primera y otras que es más complicado asimilar. “Creo que sí y a veces puedes ser directo y a la primera o puedes ir a la décima, hasta la veinteava, o que en un momento dado no tengas nada que decir y nada más estés jugando con el lenguaje o con la manera de hablar, o puede ser también que no necesariamente la gente tiene que captar el mensaje. Realmente cuando uno hace una canción lo hace porque lo necesita hacer y ¿qué sale? pues no lo sabes y muchas veces tienes ganas de hacer una canción así y acaba resultando otra cosa, entonces es complicado poder saber cómo va a resolver uno una canción”.

– Como compositores, ¿simplemente se dejan llevar por lo que les va llegando, sin algo preconcebido?

“Pues sí. A estas alturas de la vida, de la carrera y de nuestra edad, seguir teniendo esa libertad de hacer lo que en ese momento nos fluya, nos nazca, y relacionarse con algún pensamiento, emoción, con alguna intención, con una reacción y que ojalá provoque una composición, un arreglo interesante que sea seductor para uno mismo, que sea emocionante y que te excite y si eso sucede, entonces te habrás identificado o te estarás representando o estarás representando al grupo y lo que es en ese momento y sí eso sucede será un éxito para el compositor, para el proyecto, y después, si coincide con que la gente se siente identificada a cualquier nivel, pues qué bueno”.

– ¿Esa sería la definición de éxito para Meme, esa identificación con el público?

“Si haces una canción o cualquiera de nosotros hace una canción donde realmente conectas con tus pensamientos, tus emociones y con tu energía y filosofía y está representado ahí, tal vez hacia uno u otro de estos ángulos y musicalmente acompaña armoniosamente esta idea, ese para mí es el primero de los éxitos.

“No es fácil componer una canción con la que te sientas conectado, muchos son ejercicios y acabas repitiendo fórmulas o ideas de uno mismo y de pronto te das cuenta cuando has traspasado esa conexión y cuando eso sucede, estoy convencido de que si nos pasa a alguno de nosotros, lo llevaremos al grupo y si el grupo selecciona esa canción y la trabaja, lo habrá conseguido, yo creo que ese también es el éxito. Y eso ayuda a seguir desarrollando el lazo, el nexo de confianza y de cariño con el público a partir de la música, es allí donde se cierra el trabajo”.

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