Opinión: La muerte virtual

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No me había dado cuenta. Quizás así es la muerte. No avisa. Simplemente llega y te lleva con ella.

He de confesar que me extrañaba un poco la falta de información de esa persona pero, bueno, tampoco la echaba de menos –nunca decía algo interesante- ni me hacía falta saber de ella, aunque de pronto la recordaba fugazmente y pensaba “¿qué estará haciendo? ¿por qué no he sabido de ella?”

La tragedia llegó en forma casual. Un amigo mutuo, sin decir agua va, me espetó: “nos borraron de Facebook”.

El silencio fue sepulcral. Quise reír, carcajearme, para mostrar mi desprecio por este desaire pero no pude.

Como el muerto que un buen día abre los ojos y se ve dentro de un ataúd con sus seres queridos llorando a su alrededor, así el bloqueado o eliminado de pronto se descubre así: bloqueado o eliminado.

“No es la gran cosa”, pensé. “Ni modo. Si no quiere ser mi contacto en el face, pues no pasa nada”, me dije para tratar de consolarme.

No es cierto. Que te borren del feis o te bloqueen en Twitter significa algo más profundo que marcar con el puntero la opción en el menú. Quiere decir que esa persona NO QUIERE NADA CONTIGO, que TE HA SACADO DE SU VIDA.

Y es entonces cuando me di cuenta de que, a diferencia de muchos contactos que no conozco pero que son mis “amigos” porque son amigos de mis amigos en esta comunidad virtual, hay gente de carne y hueso con quien has compartido momentos, buenos o malos, pero a quienes has dado un pedacito de tu vida y ellos a ti.

Y es entonces cuando me di cuenta de que si alguien te borra de una red social debe tener un enorme odio hacia ti, sentir un gran desprecio por lo que haces y dices o una absoluta indiferencia por cualquier cosa que tenga relación contigo.

Los ardidos siempre dirán que si alguien los bloquea es mejor para ellos y se pasarán el tiempo echando pestes del eliminador-bloqueador, pero si te detienes a pensar un poquito, si te eliminan de Facebook te han matado, has desaparecido de su vida, seguramente para siempre.

Así me siento yo al saber que fui eliminado de Facebook por una persona. Con esa eliminación ha muerto un pedacito de mí. Lo único bueno es que es un pedacito muy chiquito.

Ismael Frausto
Director Editorial

Twitter: @IsmaelFrausto