Canciones para la Ciudad de México

0
222
views

Por Memo Bautista

Hace cientos de años un grupo de personas se estableció en un islote situado en medio del lago de Texcoco. Con un poco de ingenio se adaptaron a las condiciones del medio y gracias al uso de la técnica de las chinampas lograron aumentar aquel entorno. Estos primeros pobladores pusieron los cimientos de lo que hoy es una de las urbes más grandes del mundo. Era el año 1325 cuando la bautizaron como Meshico Tenochtitlán; hoy es conocida como la Ciudad de México.

Desde entonces sus narradores han hablado sobre sus habitantes —espíritu redentor y a la vez verdugos de su ciudad—, sus próceres, su belleza arquitectónica, la grandeza de su pasado y las penurias del presente. La lista de nombres que han capturado con su pluma la vida de este terruño es larga: Nezahualpilli y Axayácatll durante el imperio azteca, Bernal Díaz del Castillo en la Conquista, Madame Calderón de la Barca en la Vida Republicana, Salvador Novo después de la Revolución y Fernando Benítez, Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes, Armando Ramírez, Jesús Flores y Escalante y Pablo Dueñas, por mencionar a algunos del México contemporáneo. Son tan solo un puñado.

Hay otras formas de relatar lo que sucede en este centro urbano: Gabriel Vargas retrató en La familia Burrrón las andanzas y calamidades de los habitantes del antiguo D.F.; Luis Buñuel capturó al México de los bajos fondos en Los Olvidados.

Esta ciudad tambén ha tenido un gran número de compositores e intérpretes, algunos anónimos y otros harto conocidos. Ellos han cantado la historia de esta tierra urbana, crónica que no viene en ningún libro de texto.

Para empezar hay que hacer referencia a los corridos, los cuales, además de dar cuenta de lo sucedido en las batalla revolucionarias, hablaban del sentir de la gente. Oscar Chávez ha rescatado algunos de ellos como Adiós a México, un canto nostálgico del chilango que abandona el terruño.

Salvador Flores Rivera, Chava Flores, describió el barrio, las fiestas de 15 años, las bodas, las pulquerías y a la fauna citadina. Rodrigo González capturó la esencia de esta ciudad en temas como Vieja Ciudad de Hierro, Estación del metro Balderas o Aventuras en el D.F. Lo mismo que José Luis DF, cuyas canciones de “rock macizo”, como él las llamaba, tienen una fuerte carga social, hablan del barrio y la vida cotidiana. Tampoco puede faltar Jaime López quien con el dialecto chilango compuso una de las canciones emblemáticas de la CDMX: Chilanga Banda.

Guadalupe Trigo dibujó a los citadinos en su México 1900 siempre y compuso un símbolo, aunque no haya un papel que lo avale: Mi ciudad. Otro pequeño himno de esta tierra es Por las calles de la ciudad, famosa interpretación de la Sonora Santanera, que relata la pena de un hombre que busca por toda la urbe a ese amor que lo abandonó.

Las bandas de rock han puesto su grano de arena en la crónica musical de la metrópoli. Allí están Café Tacuba, Maldita Vecindad, Botellita de Jerez, El Tri, Panteón Rococó, La Banda Bostik, Tex-Tex, Charlie Montana, el Haragán, Sam Sam, Juan Hernández y su banda de Blues, Trolebús, Liranroll, Los Lagartos, Los Auténticos Decadentes, Las Ultrasónicas, Su Mercé, Los Negretes, Sangre Azteca, Instituto Mexicano del Sonido y más. Podemos mencionar a raperos como MC Luka, Boca Floja, Tino el Pingüino, Kartel Aztlán, Red One entre otros. Cantautores como Guillermo Briseño, Sergio Esquivel, Armando Palomas, Amandititita, Fernando Delgadillo, Armando Rosas y la lista no acaba.

La ciudad es tan diversa que se le puede cantar a todo: al metro, a Tlatelolco, al tianguis del Chopo, a la Central de Abastos, a la Merced, al Centro, a Chapultepec, a Tepito y cualquier barrio o colonia, hasta a reclusorios como el Oriente, Santa Martha, Barrientos y la cárcel de mujeres. En fin.

la lista de canciones y autores es muy grande. Es que mientras la Ciudad de México esté viva, siempre habrá alguien que convierta el caos citadino en arte.

Si quieres leer más crónicas visita cronicasdeasfalto.com.