Helloween adelanta Halloween en CDMX

La banda líder del power metal enloquece a 18 mil fans en la Arena Ciudad de México

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ISMAEL FRAUSTO

“Heavy metal es la ley”.

Es el título de una canción y también una proclamación y una advertencia para aquellos que piensen que el metal está muerto.

La banda alemana Helloween se encargó de mostrar la noche de este sábado en la Arena Ciudad de México que el género está más vivo que nunca y con su pulcro sonido volvió a derribar el mito de que el metal es “puro ruido”, como aún algunos osan decir.

Kai Hansen, Michael Kiske, Michael Weikath, Markus Grosskopf, Andi Deris, Sascha Gerstner y Daniel Löble brindaron una gran noche con el más puro y delicioso power metal melódico: poderoso, pleno de energía pero con una musicalidad a prueba del oído más exquisito.

Michael Kiske y Kai Hansen, juntos otra vez

Los 18 mil asistentes al Cubo de Ferrería se dejaron llevar por las finas guitarras de Hansen, Weikath y Gerstner, la tremenda base rítmica conformada por Grosskopf en el bajo y Löble en la batería y las impresionantes voces de Kiske y Deris, quienes alternaron entre sí sus portentosas gargantas para deleite de los metaleros aztecas.

Con una inusual obertura para un concierto de metal, Let me entertaint you, de Robbie Williams, dio inicio el festín con un clásico de 14 minutos: Halloween, esa obra maestra del Keeper of the Seven Keys Part 1, que bien puede resumir a la banda: potentes riffs, melodías intrincadas, solos espectaculares, cambios de tiempos, voces altísimas en falsete o de siniestro barítono; todo un abanico de posibilidades rítmicas, armónicas y melódicas en una sola canción.

“Ya con esto es suficiente. Ya me voy”, bromeó un fan… ¡era apenas la primera rola!

LAS CALABAZAS REUNIDAS

Esta gira tiene un significado especial que empieza con su nombre: Pumpkins United World Tour (Gira Mundial de las Calabazas Unidas) y tiene sentido porque reúne a los miembros de las diferentes etapas de la agrupación, sobre todo el reencuentro de Kai Hansen y Michael Kiske. Bueno, hasta el difunto baterista Ingo Schwichtenberg tiene su participación en el show con un emotivo solo alternado de batería con el actual percusionista Daniel Löble,

Un desfile de éxitos fue lo que aconteció en la Arena Ciudad de México. Prácticamente todas las canciones coreadas de principio a fin por el público con intermedios animados, cortesía del par de calabazas mascotas de la banda.

Dr. Stein, I’m Alive, Kids of the Century, If I Could Fly, Are You Metal?, Rise and Fall, Waiting for the Thunder, Perfect Gentleman… todas interpretadas con precisión y técnica envidiables.

Kiske aún conserva esa tremenda voz, aunque al final del concierto sufrió para alcanzar sus impresionantes agudos.

Kai Hansen asumió la voz principal con un recorrido por la primera etapa de Helloween, esa del EP homónimo y el Walls of Jericho, con temas como Starlight, Ride the Sky , Judas y Heavy Metal (is the Law).

El momento sublime llegó con A Tale That Wasn’t Right en la voz impresionante de Michael Kiske y la guitarra melancólica de Hansen. Sí, los metaleros también lloran.

I Can, Livin’ Ain’t No Crime / A Little Time, Why?, Sole Survivor, Power y How Many Tears dieron por terminada la primera parte del show.

Para el encore, la banda regresó con Invitation y Eagle Fly Free para cerrar con Keeper of the seven Keys que fueron diluyendo hasta desaparecer uno por uno del escenario.

Pero un espectáculo de esta magnitud no podía quedarse con un solo encore, así que Helloween regresó con Future World y I Want Out, coreadas por la multitud en esa extraña comunión que generan una banda y un público de verdad.