Aculco, tierra de otomíes

Este Pueblo Mágico del Estado de México cuenta con un grato clima templado y un entorno de gran tranquilidad

0
151
EXCELENTE para quien busca relajación y descanso, basta con dar un paseo por las calles empedradas.

Ir a Aculco es la ocasión perfecta para conocer a una de las etnias más interesantes de México: los otomíes, quienes moran en esta región y que conservan celosamente sus tradiciones.

Característica de Aculco es su arquitectura típica, con numerosos callejones, patios y corredores, con calles adoquinadas y columnas de cantera.

Referentes imperdibles den centro histórico de este pueblo son la Plaza de la Constitución con su pintoresco quiosco, las plazuelas de José María Sánchez, Miguel Hidalgo y Benito Juárez, los lavaderos públicos y el edificio sede de la presidencia municipal, con su par de acueductos conocidos por los lugareños como Los Arcos.

Otras construcciones notables de este sitio por sus antecedentes históricos son la Casa Hidalgo, la Parroquia y Ex Convento de San Jerónimo y el Santuario del Señor de Nenthé.

Para quienes prefieran actividades de esparcimiento más activas y relacionadas con la aventura está el balneario municipal, con su alberca olímpica y puestos de artesanía y comida típica; la Presa Ñadó, que lleva ese nombre por la impresionante peña de 3 mil 300 metros que se levanta cerca de este vasto cuerpo de agua, ideal para la pesca deportiva; y las Cascadas la Concepción, localizadas a 10 kilómetros de la cabecera municipal.

Esta última opción es un bello lugar con una gran cascada que baña un grupo de columnas basálticas. Tales formaciones geológicas son propicias para la práctica del rappel. Otro santuario natural del gran atractivo para la aventura y el ecoturismo es el salto de agua de Tixhiñú, con su caída de 15 metros.

NO COMMENTS