Editorial: ¿Qué pasó, raza?

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Monumento a La Raza.

“Por mi raza hablará el espíritu”
José Vasconcelos

Sirvan la célebre frase norteña de Eulalio González, Piporro, y el lema de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para una breve reflexión sobre la Raza, ese concepto que se conmemoró ayer en recuerdo del día en que Cristóbal Colón desembarcó en la isla de Guanahani, (hoy en las Bahamas) y “descubrió” América, aunque para otros es el “encuentro de dos mundos”.

Como quiera que sea, el 12 de octubre está marcado en el calendario como “el Día de la Raza” y mientras para algunos significa el inicio de la imposición, opresión y dominio de los europeos sobre los americanos nativos, para otros representa el nacimiento de nuevas civilizaciones.

Ambas posturas son acertadas. Aunque de la desventajosa fusión de culturas que trajo el mestizaje han surgido cosas maravillosas (como el mariachi, la arquitectura colonial o el rock and roll), la realidad es que el despojo a los pueblos indígenas pervive hasta el día de hoy y, es ahora, cuando se han acrecentado los odios entre los diversos colores de piel y el enorme mosaico de manifestaciones culturales.

Hemos regresado, sí, regresado a un estado de la humanidad similar a la conquista española, a la época colonial y sus castas, al odio antisemita de los nazis que desencadenó –entre otras cosas- la Segunda Guerra Mundial, al surgimiento de “la supremacía blanca” del Ku Klux Klan luego de la Guerra de Secesión; a todo eso que pensamos había quedado atrás. Hoy seguimos luchando entre razas, entre colores, entre lenguas, entre géneros musicales.

Parece que el ser humano no aprende. Justo ayer, en plena conmemoración del Columbus Day (así le llaman los estadounidenses), Estados Unidos se salió de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), justo ayer y hoy se sigue negociando un desventajoso Tratado de Libre Comercio entre EU, Canadá y México y sí, tiene que ver la economía, pero sobre todo tiene que ver esa percepción de que alguien es superior a otro y que por ello debe tener mayores privilegios que ese otro.

¿Y saben dónde está la verdadera raza?
En los miles de mexicanos morenos y blancos que salieron a las calles las semanas pasadas para levantar escombros, en los turistas europeos que dejaron sus vacaciones y se sumaron a las cadenas humanas, en los rescatistas israelíes, japoneses, salvadoreños, españoles que vinieron a nuestro país en busca de vidas escondidas bajo toneladas de cemento.

La raza, como dicen los regios; la banda, decimos los capitalinos, está en cada uno de nosotros que queremos darnos la mano, la raza está como nos dice Lila Downs en la entrevista de nuestra portada en la expresión mixteca gueza: (dar y recibir, compartir, participar).

Ahí está la raza que debemos celebrar, no el tropezón de Cristóbal Colón con una isla que pensó era la India.

ISMAEL FRAUSTO
DIRECTOR EDITORIAL

METRO-POLI

TÓMATE LA FOTO CON FRIDA

Gran controversia ha generado la convivencia familiar que organiza la Secretaría de Marina en sus instalaciones este sábado 14 de octubre para que el público tenga oportunidad de conocer a los célebres binomios caninos Ecko, Evil y, por supuesto, la estrella de los sismos, Frida.
Están los animalistas a ultranza y críticos del sistema que afirman que esta jugada es para “limpiar” la imagen de la Marina o que someter a estos famosos perros a esta jornada es maltrato animal.
También están quienes afirman que, por lo contrario, a estos canes les encanta trabajar (son perros de trabajo) y convivir con mucha gente porque está en su naturaleza.
¿Y tú? ¿te vas a tomar la foto con Frida pa’l Feis?

 

 

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