¿Vives lejos pero te vienes de volada?

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Alberto Martínez Moyle

Amén de ser mexicanos y de que es casi imposible relacionarnos sin usar la cábula de contenido sexual como el doble sentido y el albur. La sexualidad es algo así como la personalidad, está presente desde el momento en que nacemos, nos acompaña y evoluciona a lo largo de toda nuestra vida y no podemos separarnos de ella ni un instante, nos define por completo y creo que en el caso de nuestra cultura es aún más evidente su influencia, basta con darnos cuenta de la cantidad de cosas que hacemos relacionadas con ella, desde conversaciones cotidianas como: ELLAS: “¿Y lo tenía grande amiga?”, “¿Te hizo terminar?” ELLOS: “Calzo grande papi”, “Pu’s yo dos puños casco alemán we” hasta la inmensa cantidad de cosas que compramos normalmente gracias al contenido sexual implícito en la publicidad con que somos bombardeados todos los días.

Este es el pan nuestro de cada día, pero cuando hablamos de temas que afectan nuestro desempeño en la cama ahí la cosa cambia, ejemplo de esto, la eyaculación precoz, eso no lo tomamos tan en broma y menos si somos hombres y “no aguantamos mucho echando pata” A este respecto, no necesitamos tener un pene gigante para satisfacer a una mujer, estadísticamente es más efectivo tener control del reflejo eyaculatorio, o sea saber controlar “cuándo te vienes”. La falta de este control se define como “la incapacidad de controlar la aparición de la eyaculación durante el tiempo necesario para que ambos participantes disfruten de la relación sexual”, afecta a un porcentaje del 25 al 40 por ciento de los hombres y muchos más la hemos padecido en alguna ocasión, de hecho, es la disfunción sexual más común entre los hombres. Por esto, te voy a decir algunos de los datos más importantes de este padecimiento, así como algunas recomendaciones. 

En primer lugar hay de dos tipos, la eyaculación precoz primaria o de toda la vida y la secundaria en la que se pierde el control posteriormente y que puede deberse a motivos físicos, estrés, ansiedad, entre otras. Pueden padecerla quienes toman como esponjas, fuman como chacuacos o se meten hasta los dedos (a la nariz), es decir, que son consumidores frecuentes de medicamentos u otras drogas. En algunos casos es tan grave que eyaculan incluso antes de la penetración. 

Un dato importante es que la mayoría de los eyaculadores precoces duran poco penetrando a su pareja pero controlan más la eyaculación durante la masturbación. Ahora, también es común en hombres que no tienen relaciones sexuales frecuentemente y más aún cuando uno anda bien caliente y con modelito nuevo. Sin embargo, la gran mayoría de quienes la padecen experimentan vergüenza, sufrimiento emocional y problemas con su pareja.

Algunas recomendaciones son las de cajón, no comas tanta grasa, haz ejercicio, bájale al chupe y al cigarro. Otras efectivas son, cuando te masturbes, hazlo tratando de identificar las sensaciones previas a la eyaculación, detente en cuanto las sientas y continúa una vez que ha pasado esta sensación de mucha excitación, debes repetir este proceso constantemente para alcanzar el control. 

Es muy importante que no pases directamente a la penetración, tómate tu tiempo besando y tocando a tu pareja, así enciendes el boiler, ella lo disfruta más y tú no acostumbras a tu cuerpo a reaccionar como lo hace, de forma apresurada. Cambia de posiciones cuando lo consideres necesario y lo más importante de todo, habla con tu pareja directamente sobre lo que te sucede, y busca la ayuda de un profesional de la sexualidad.