Tiempo de compensación: crónicas y retratos del deporte

En México no es bien visto que alguien escriba de deportes porque esas son distracciones de las masas ignorantes y los temas de alta cultura están en las esferas celestes

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El deporte y la literatura hace ya mucho tiempo que conviven, sobre todo a través de la crónica. No es una moda ni el rescate realizado por algunos autores, mucho una invención contemporánea. En una rápida visita a la hemeroteca más cercana, basta una mirada a las secciones deportivas para encontrar resúmenes de juegos de futbol o beisbol y hasta retratos de figuras como Jack Dempsey, boxeador estadounidense que cuando visitó México causó grandes alborotos en octubre de 1925.

Sin embargo, hay que decir que al menos en México no es bien visto que alguien escriba de deportes porque esas son distracciones de las masas ignorantes y los temas de alta cultura están en las esferas celestes. Afortunadamente hay quienes nadan a contracorriente y sin dejarse llevar por el relumbrón ni el canto de las sirenas que aconsejan escribir novelas del narco, por poner un ejemplo, escriben de lo que quieren, de lo que les apasiona. Tal es el caso de Carlos Barrón (Tlalnepantla, 1981), reportero de deportes desde 1981. Egresado de la carrera de Letras Hispánicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Carlos ha trabajado en Televisa Radio, Editorial Televisa, Grupo Acir, Cadena Tres Televisión, Excélsior y Récord. Producciones El salario del miedo editó en 2016 Tiempo de compensación, dieciocho crónicas y retratos que van de Pablo Larios a Rodrigo “el Pony” Ruiz, Tomás Boy, Carlos Zárate y “Mantequilla” Nápoles, entre otros.

Si el deporte debe ser ligero y ameno para disfrutarse, y al mismo tiempo épico e inolvidable para sufrirse, Tiempo de compensación retrata fielmente el espíritu del deporte y de la buena crónica deportiva.

En el mismo sentido, vale la pena darle crédito a uno de los verdaderos maestros de la crónica deportiva: Gay Talese, impulsor del llamado “Nuevo Periodismo” de los años sesenta. En Retratos y encuentros, por ejemplo, pinta a personajes como Joe DiMaggio, jardinero central de los Yanquis de Nueva York, Muhammad Alí o Joe Louis.

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