Opinión: Violencia digital, delito que aumenta en el confinamiento

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Por Gabriela Jiménez Godoy
Humanista y activista social

Hablar de violencia hacia las mujeres, significa también hablar de actos con los que durante años nos han tratado de humillar públicamente, intimidar y menospreciar, sin poder vivir en libertad nuestra vida privada.

La violencia digital incluye muchas veces la popularmente llamada “pornovenganza”, un tipo de violencia que ha crecido con la era digital, aunque existe desde hace mucho tiempo a través de la difusión de material íntimo privado sin autorización, incluso en páginas web de pornografía, y pone en peligro la vida de miles de mujeres y niñas.

La violencia digital transgrede los derechos humanos y discrimina. Se le define como todo acto de acoso, insultos y difusión de imágenes, audios o videos con contenido íntimo sexual, a través de medios digitales y de comunicación, sin consentimiento

Este delito está tipificado en el Código Penal Federal de México. Establece penas de 6 años de prisión y hasta 87 mil pesos de multa; se agrava si lo comete el cónyuge, concubinario o concubina, o alguien con quien la víctima tuvo una relación sentimental, afectiva o de confianza. 

En 2020 se consolidaron diversas reformas penales sobre este tipo de violencia con la llegada de la Ley Olimpia, a la que muchas organizaciones civiles se han sumado para exigir mayores penas, así como eficacia en los procesos legales. 

Las denuncias de violencia digital han aumentado durante la pandemia por COVID-19. Cerca de 9.4 millones de mujeres en México han sufrido violencia digital, según datos del Módulo sobre Ciberacoso del INEGI. La Red de Defensoras Digitales recibía 3 denuncias diarias de pornovenganza, cifra que llegó a 8 casos al día en el confinamiento. 

Pasar mayor tiempo en redes sociales, sitios digitales y aplicaciones móviles ha incrementado la difusión de material sexual íntimo no autorizado y la violencia de pareja que miles de mujeres experimentan más al estar en casa con sus agresores. Los hombres también son víctimas de este delito en un porcentaje de acoso del 16.8% de las denuncias. 

La violencia digital vulnera la vida de mujeres y niñas que son acosadas por la violencia de género cimentada en nuestro país. El problema nos ha alcanzado como sociedad, se requiere reforzar sanciones y el sistema penal para que las víctimas acudan a denunciar, los responsables sean castigados y disminuyan las cifras.

Reforzar la legislación en el país y en cada estado es muy importante. El Congreso de la Unión va en buen camino para lograrlo. También es fundamental enseñar el respeto, igualdad y dignidad desde casa, preparar a mujeres y hombres para evitar estas conductas. Imponer sanciones internas en el trabajo a quienes acosen y no respetan la intimidad y, como sociedad, no compartir contenido que vulnere la vida privada de otras personas. 

En esta lucha, todas y todos hacemos la diferencia.