OPINIÓN: Vacunas contra la pandemia

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Por Edgar F. Garza Ancira.

La contingencia sanitaria sigue poniendo a prueba la resistencia del sistema de salud, economía, seguridad y sociedad, siendo necesario reforzar las políticas públicas presupuestales, que vayan más allá de los apoyos sociales, que son muy útiles y necesarios, pero se requieren mayores esfuerzos dirigidos al aparato productivo.

De administraciones pasadas ya veníamos arrastrando una profunda crisis de inseguridad, asociada a la pobreza, desigualdad e inequidad. Con la llegada del coronavirus se provocó una crisis sanitaria que al momento supera los 250 mil contagios, más de 30 mil defunciones, una situación económica adversa con un millón de personas que perdieron sus trabajos, un frágil dinamismo productivo, limitada capacidad de respuesta de la política fiscal para soportar los desequilibrios derivados de la desaceleración y de la incertidumbre en los mercados de bienes y servicios.

Estos y otros elementos generan pobreza, inseguridad económica y social. Es un proceso que puede solucionarse con voluntad y acción vigorosa, con medidas adecuadas a la realidad, que permitan encarar la herencia de la desigualdad de oportunidades y las discriminaciones económicas.

La situación sanitaria debe provocar una adaptación del sistema de salud, que permitan dar respuestas integrales, donde los cuidados preventivos sean el elemento fundamental de la atención a la salud y la enfermedad.

El momento económico, debe permitir descubrir nuevas formas de trabajo, donde mercados, empresarios, sindicatos, trabajadores y entidades financieras, configuren nuevas realidades económicas y laborales que permitan una mayor y mejor redistribución de la riqueza.

La sociedad deberá tomar conciencia colectiva de lo importante que resulta derrotar al individualismo, la competencia desmedida, el egoísmo, la falta de solidaridad y trasladar al ámbito comunitario lo que durante el periodo de aislamiento hemos aprendido, al superar entre todos, situaciones difíciles. Esta nueva realidad social debe motivarnos a superar las dificultades y consecuencias, a través de una comunidad integrada, empática y responsable.

Se deben fortalecer los esfuerzos para tener un país productivo, que genere mayor nivel de empleo, disminuya la pobreza al generar una mejor distribución de la riqueza, para reducir dos problemas que por años han afectado a México: la falta de empleo y la inseguridad, en sus diferentes formas, y así dotar de seguridad económica y social a la población.

La sociedad debe pensar, actuar y trabajar bajo una misma idea colectiva, de apoyo solidario en todos los niveles. Con la ayuda del gobierno incentivando las cadenas productivas en todos los sectores, es posible recuperar los empleos que den estabilidad a lo social y a lo económico.