Opinión: Siempre presente la solidaridad de los mexicanos

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Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

El 19 de septiembre es una fecha que dejó profundas heridas en los mexicanos, debido a dos sucesos naturales ocurridos en la misma fecha, pero en diferentes momentos. Primero fue el terremoto de 1985 con magnitud de 8.1 grados, que produjo la muerte de 6 mil 200 personas (se estima que llegaron a ser más de 10 mil fallecidos), más de 40 mil heridos, 4 mil 100 rescatados con vida, 400 edificios emblemáticos derrumbados, entre hospitales, hoteles y escuelas. Además colapsó los servicios públicos, agua, luz, transporte público, vialidades de la zona centro e incomunicó a la ciudad por la caída del sistema telefónico.

El segundo acontecimiento fue el terremoto de 2017, con magnitud 7.1 grados, el cual dejó 369 fallecidos la mayoría en la Ciudad de México, 40 edificios colapsados y otros 11 mil 500 inmuebles con daños de leves a graves y también graves afectaciones en otros estados.

Estos dos grandes sismos produjeron un gran fenómeno: miles de mexicanos se unieron en la búsqueda y rescate de las personas heridas y de quienes perdieron la vida. Solidaridad que mostró a miles de rescatistas improvisados, a veces con las manos desnudas, solos o en grupo, con palas, cubetas, ayudando a remover escombros para ayudar a los sobrevivientes atrapados en los escombros. También muchas familias brindaron su apoyando con alimentos o auxiliando en los centros de acopio; otros más, ofrecieron sus hogares como refugio para recibir a quienes necesitaban pasar la noche o descansar por algunas horas.

En el temblor de 2017, las redes sociales y plataformas de internet, se convirtieron en los principales canales de comunicación utilizados por los ciudadanos y la autoridad para dirigir y canalizar la ayuda a los puntos más afectados y brindar información que permitiera localizar a personas extraviadas. Además, sirvieron como vínculo de servicios, al ofrecerse desde grúas para remover escombros, hasta asesoría de ingeniería en la inspección de viviendas para asegurar que no existieran riesgos.

Además de contar con ayuda humanitaria internacional, innumerables empresas ofrecieron servicios gratuitos, donaciones en efectivo y especie y habilitaron centros de acopio para ayudar a los afectados. Otras compañías proporcionaron servicios de transporte gratuito a rescatistas y paramédicos, traslado de medicamentos a hospitales y centros de acopio, liberación de redes para llamadas, internet y mensajes gratis, entre otras acciones.

Este año 2020, no se realizará el macro simulacro debido a la contingencia sanitaria, pero los sismos nos dejaron como lección, el contar con mejores métodos para la construcción de viviendas y edificios, así como la puesta en marcha de protocolos de actuación para que la población esté mejor informada y preparada. Estos fenómenos naturales volverán a ocurrir y debemos estar prevenidos.