Opinión: Semáforo amarillo brinda oportunidades para los negocios en CDMX

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Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

Después de meses de permanecer en rojo y naranja, la Ciudad de México cambió a semáforo epidemiológico amarillo, ante la tendencia a la baja de ingresos hospitalarios y ocupación de camas para pacientes graves, sin relajar las medidas sanitarias ya que aún se mantienen activos los casos positivos de COVID-19. Se estima que en el corto plazo se podría transitar al color verde.

En la etapa de color amarillo, se admiten actividades en espacios públicos y aumentan las actividades laborales esenciales y no esenciales con restricción de aforo y horarios escalonados.

Los cines podrán operar en salas normales al 40% y en salas VIP al 60%. Eventos deportivos y de entretenimiento podrán operar con público al aire libre y con aforo del 25%. Boliches, billares, casinos y parques de diversiones podrán operar hasta las 22:00 horas.

Eventos de entretenimiento y teatros en espacios cerrados con capacidad máxima de 1,500 personas podrán operar sólo con 30% de aforo. Fiestas infantiles hasta las 22:00 horas con un máximo de 50 invitados y las actividades escolares se reanudarán cuando las autoridades educativas y sanitarias a nivel federal y locales, así lo determinen.

El avance en el semáforo se debe a la implementación de políticas sanitarias que serán de corte permanente y que permitirán la reactivación de las actividades económicas, mismas que requerirán de alianzas de todos los sectores para recuperar y conservar empleos, incrementar el consumo interno y permitir el crecimiento económico.

Este es el momento de brindar certidumbre a las empresas, a los trabajadores, a las inversiones, los servicios y alentar el consumo interno, para alcanzar lo más pronto posible los niveles de ingreso que se tenían antes de la pandemia.

Todos los actores económicos deben generar alianzas, fortalecer sus cadenas de valor, diversificar sus actividades y utilizar herramientas digitales para aumentar competitividad en el mercado y alentar el consumo de productos nacionales.

Ante la compleja situación, las actividades económicas tienen que volverse confiables y ofrecer productos con valor añadido. Tendrán que diversificarse y ofrecer nuevas opciones de negocios y comercializar en nuevos segmentos, obligándolos a la creatividad, la innovación y la productividad, elementos fundamentales que les permitan consolidarse como empresas competitivas.

Los negocios deberán instrumentar estrategias de venta digital e implementar mejoras en su logística de entregas como áreas de oportunidad para recuperar su nivel de ingresos y la liquidez del negocio. Sin estos dos elementos las empresas no podrán ser viables.

Lo esencial es adecuar los negocios a las necesidades del mercado y destacarse de la competencia a través de la implantación de conceptos innovadores.