OPINIÓN: Riesgos del trabajo informal en la pandemia

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Por Édgar F. Garza Ancira

La política económica mexicana implementada en los años ochenta y heredada por varios gobiernos anteriores, consistió en controlar la inflación y los precios mediante el nulo crecimiento de los salarios, lo que generó que las personas migraran a la informalidad como medida para obtener mayores ingresos.

El salario aumentó en cada administración, pero no en la proporción necesaria para recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores, provocando que el empleo formal se volviera menos atractivo que los empleos informales al ofrecer menos horas de trabajo por más ingreso.

Actualmente la informalidad genera el 23% del PIB, siendo el medio donde laboran y obtienen ingresos para sus familias, el 56.2% de la población ocupada del país, es decir 31 millones de mexicanos, que laboran en negocios informales que en su mayoría no pagan impuestos lo que los hace más atractivos y que generan cierto dinamismo en el mercado, ya que compran en este sector su materia prima para la producción de sus productos y al venderlos fortalecen las actividades económicas locales.   

Sin embargo, la mayoría de las personas que se dedican al sector informal son  trabajadores cuyo ingreso depende de realizar sus actividades diarias, sino trabajan no perciben dinero.

Además no tienen otra manera de solventar sus gastos, por lo que la restricción de la movilidad por la pandemia, los ha convertido en un grupo vulnerable económicamente ya que no cuentan con recursos suficientes para sobrevivir durante el tiempo que dure el paro de actividades.

Su actual situación económica los obliga a buscar ingresos diarios, lo cual les incrementa el riesgo de contraer el virus, ser portadores o contagiar a otros. En caso de enfermar podrían carecer de los recursos para pagar la atención médica.

En varios países se están proporcionando apoyos directos a los sectores informales para soportar el cierre de actividades, como subsidios de hasta el 60% del salario mínimo a todos los trabajadores informales, trabajadores independientes y de familias vulnerables, como lo refiere el Banco Mundial.

México destina 1 millón de créditos de 25,000 pesos a comerciantes y microempresarios, además de cuatro meses de apoyo para menores de edad con discapacidad, cuatro meses de apoyo a los adultos mayores, al programa de jóvenes construyendo el futuro 3,748 pesos mensuales, Sembrando Vida proporciona 5,000 pesos mensuales, entre otras ayudas.

Se podrían implementar programas de empleo temporal para que los trabajadores informales puedan obtener ingresos.

Urge el apoyo solidario de todos los sectores para mantener la base de trabajadores formales y disminuir el desempleo y la informalidad. El objetivo debe estar enfocado en mitigar los efectos negativos derivados de la pandemia.

Édgar Garza Ancira es consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos