Opinión: Recuperación de la economía

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Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

Pese a los estragos macro y micro económicos que causó la pandemia, México presenta una economía con especial fortaleza en el sector de servicios. En el cuarto trimestre de 2020, este rubro representó el 63.43% del Producto Interno Bruto (PIB) y el 61.37% de la fuerza laboral, seguido por el industrial, con el 25.36% del PIB y el 24% de la fuerza laboral, y el sector primario con el 3.52% del PIB y el 12.74% de la fuerza laboral.

Sin embargo, nuestra economía se contrajo 8.5% el año pasado, con un pronóstico de recuperación del 5% en el PIB para este año, al esperarse la apertura de todas las actividades económicas hacia el mes de septiembre ante los avances en la vacunación y por lo menos lograr la inmunización de 80 millones de mexicanos, aunado a la apertura de sectores como el turismo y las actividades recreativas -que fueron los más afectados-, y el regreso a las clases presenciales.

Ante la compleja situación, las actividades económicas han tenido que buscar nuevas opciones y segmentos de negocios, obligándolos a la creatividad, la innovación, la productividad, elementos sustanciales para consolidar modelos competitivos.

Por ello el gobierno implementó estrategias para el crecimiento económico mediante el fortalecimiento del consumo y una mayor inclusión financiera, el impulso a la inversión privada en infraestructura y sectores estratégicos, una mayor inversión pública y el incremento de las exportaciones como resultado de la reconfiguración de las cadenas de valor globales.

Se aprecia que la estrategia a utilizar por las autoridades federales para fortalecer la economía, se encamina hacia la implementación de políticas hacendarias, financieras y comerciales responsables, donde se estima incentivar la tasa de crecimiento, incrementar el gasto de inversión en infraestructura y en estrategias destinadas a aumentar el ahorro, así como permitir una mejor asignación de recursos de la economía.

El plan, sin duda, debe contemplar políticas que restablezcan la confianza de los agentes económicos, apoyo para proteger cadenas de valor, certidumbre a la inversión pública y privada para apuntalar un crecimiento rápido y sostenido que genere empleo y bienestar en la población.

Mientras tanto, se estima que generará un crecimiento económico alto, incluyente y sostenido; con un sistema de protección social para atenuar los impactos adversos propios del ciclo de vida y de las fluctuaciones macroeconómicas sobre el bienestar de las personas en situación de pobreza, así como el diseño de una nueva arquitectura de la política social para combatir las fuentes de desigualdad bajo esquemas autosustentables.

Por tanto, es fundamental mantener decisiones racionales e innovadoras en lo inmediato, que brinden sustento, viabilidad y rumbo a la economía en México.