Opinión: Oportunidades de empleo y desarrollo para las mujeres

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Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

La mayoría de las mujeres mexicanas concentran sus actividades en sectores económicos y ocupaciones con bajos niveles de ingresos, a lo que hay que sumarle la sobrecarga del trabajo doméstico y los cuidados no remunerados que reducen sus ingresos y sus perspectivas de acceso a la seguridad social, vinculada directamente al trabajo formal asalariado.

Para hacer frente a los cambios en el mercado laboral, se requieren políticas con enfoques transversales en igualdad de género y derechos que permitan reducir la brecha de participación de la calidad del empleo entre hombres y mujeres. Así como aprovechar las sinergias entre igualdad y crecimiento, ya que, si consideramos que la participación de las mujeres en México fuera igual a la de los hombres, el PIB per cápita del país podría superar el 22 por ciento.

La incorporación de las mujeres al mundo laboral y en igualdad de condiciones que los hombres, es la única manera de mejorar la distribución de ingresos, reducir la pobreza, aumentar su autonomía, expandir sus derechos y acceder a la protección social.

Por ello, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en conjunto con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), presentaron un programa que pretende impulsar oportunidades de empleo, ingreso y desarrollo de las mujeres, mediante un modelo que les permita conciliar su vida laboral, familiar y personal.

El programa considera mayor participación de la mujer en altos puestos directivos y consejos administrativos, así como incrementar la movilización de capital hacia proyectos dirigidos por mujeres con criterios de género. Asimismo, se reforzarán los métodos para reducir situaciones de violencia y discriminación, los cuales estarán acompañados de protocolos para prevenir, atender y erradicar la violencia laboral.

Para lograr lo anterior, serán implementadas acciones que mejoren calidad de vida, capacitaciones para desarrollar habilidades empresariales, financieras y digitales que permitan elevar la productividad de las mujeres. Se aplicará una Norma Oficial Mexicana en materia de igualdad y no discriminación laboral.

También se fomentará en el gobierno y sector privado una mayor participación de mujeres en altos puestos directivos. Además, se promoverá que las instituciones financieras apoyen con créditos los proyectos dirigidos por mujeres, para incidir en el mejoramiento de sus condiciones económicas.

Confiemos en que este plan impulsado por el gobierno federal, los gobiernos estatales, municipales y la iniciativa privada, fortalecerá las estrategias encaminadas a mejorar las condiciones de empleo, ingreso y desarrollo de las mujeres, así como su plena inclusión en la vida productiva y económica de México.