OPINIÓN: Obesidad y diabetes en tiempos del coronavirus

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Por Gabriela Jiménez Godoy

Ayer 22 de junio, la Secretaría de Salud anunció que se rebasaron las 22,000 defunciones por COVID-19, de las cuales 7 de cada 10 personas que perdieron la vida por el coronavirus tenían obesidad, diabetes o hipertensión.

Cifras acumuladas refieren que de los 120 millones de habitantes en México, más de 90 millones padecen sobrepeso u obesidad. Hay 9 millones de mexicanos que padecen diabetes y cada hora fallecen alrededor de 14 personas por complicaciones de esta enfermedad.

La Cámara de Diputados Federal aprobó un presupuesto de 452 millones de pesos para ejercerlo durante el presente año en diversos programas dirigidos a la prevención y control de sobrepeso, obesidad y diabetes. Es posible que estos recursos resulten insuficientes para atender las necesidades de un país que a nivel mundial ocupa los primeros lugares en obesidad infantil y el segundo en obesidad de adultos, después de Estados Unidos.

Las políticas públicas hanevolucionado favorablemente para promocionar el deporte y el consumo de alimentos saludables.

Con la aprobación de la reforma para un nuevo etiquetado en alimentos y bebidas industrializadas a finales de 2019, la sociedad puede realizar sus compras con advertencias claras y precisas sobre los productos que pueden ser dañinos, al especificar el exceso de calorías, azúcares, grasas saturadas, edulcorantes o cafeína. Esta medida proporciona elementos a los padres de familias para elegir qué productos resultarían saludables.

La Jefa de Gobierno en la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum mencionó que como parte del Programa de Detección, Protección y Resguardo para frenar al COVID 19, el gobierno considera un protocolo de atención temprana para personas con obesidad, diabetes e hipertensión. Incluso se contempla la canalización temprana de las personas vulnerables para que accedan a la atención hospitalaria y evitar complicaciones.

La emergencia sanitaria incrementó el entretenimiento sedentario y el consumo de bebidas y alimentos altos en calorías. Aunado a que en muchos hogares se elevó la permisividad con los antojos de los hijos y en muchas ocasiones fueron sustituidas las frutas y verduras por la comida rápida, sin reflexionar que el sobrepeso y la diabetes son factores que incrementan los riesgos en la salud.

Somos nosotros, los padres de familia, quienes con sensatez debemos transmitir hábitos y prácticas saludables de alimentación. Nosotros debemos dar el ejemplo.

La obesidad es un factor de mayor riesgo durante el COVID-19, tanto en pacientes jóvenes como en adultos mayores. Por ello es importante combatir desde raíz los malos hábitos alimenticios que permitan asegurar el bienestar de la población en las nuevas generaciones. Juntos y con buen juicio podemos transitar hacia una mejor calidad de vida.

Por Gabriela Jiménez Godoy es presidenta de la Fundación Dime y juntos lo Hacemos e Integrante del Colectivo 50+1