Opinión: Niñas y adolescentes enfrentan mayor vulnerabilidad

0
413
views

Gabriela Jiménez Godoy
Humanista y activista social

En distintas ocasiones he escrito sobre la imperante necesidad de fortalecer los mecanismos que garanticen los derechos de las niñas y mujeres durante la pandemia. A casi un año de haberse declarado la emergencia sanitaria por COVID-19 y en el marco de este Día Internacional de la Mujer, las niñas y adolescentes llegan más vulnerables al #8M2021.

Las llamadas a los servicios de emergencia continúan aumentando debido a casos de violencia contra las mujeres. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, las denuncias alcanzan hasta un 200%.

Save The Children México, mantiene la alerta sobre violencia intrafamiliar, matrimonio infantil, embarazos tempranos y sin planear, trabajo infantil y uniones informales. Situaciones que enfrentan mujeres de entre 8 y 17 años de edad.

Además, a cerca de 15 millones de niñas y adolescentes, se les asigna las labores del hogar, cuidar a los hermanos menores y adultos mayores, entre otras tareas. Estas actividades limitan su tiempo y dedicación a los estudios, descanso y esparcimiento, pues el resto de la familia sale en busca de trabajo, dejando a las menores de edad con estas responsabilidades.

La pandemia incrementó los embarazos no planeados en las menores. El Consejo Nacional de la Población estima un alza del 12% en comparación con 2019, debido a la falta de acceso a métodos anticonceptivos y al riesgo de sufrir abusos sexuales en sus hogares.

Los valores que sostienen a la familia y la armonía que debería prevalecer, parecen olvidarse durante el confinamiento. Existen situaciones que ponen en riesgo a las niñas y adolescentes. Por ejemplo, los niveles de estrés siguen aumentando, la pérdida de empleos, el doble trabajo de miles de madres que laboran y tienen que asistir las tareas y clases virtuales de sus hijos, así como la violencia ya existente que se agudiza.

Por ello, urge fortalecer las estrategias gubernamentales y los esfuerzos de las organizaciones civiles para proteger a las niñas y adolescentes.

Las acciones y el trabajo constante deben ir más allá de conmemorar el 8 de marzo. Estamos obligados a continuar luchando por la paridad de género. Debemos continuar la lucha por las mujeres que carecen de voz y que su vida pende de un hilo.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, hago un llamado para reforzar la lucha por las niñas y adolescentes, para que se emprendan acciones preventivas y se erradique la violencia de género.

Hay avances importantes del actual gobierno en materia de armonización legislativa, presupuestos, mecanismos e instancias enfocadas en disminuir, atenuar y erradicar las desigualdades. Sin embargo para alcanzar una verdadera equidad, aún falta reconocer las valiosas aportaciones de ambos géneros, en la construcción y desarrollo de una mejor sociedad.