Opinión: Incremento al salario ayudaría a la recuperación económica nacional

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Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

Desde 1977 los salarios tuvieron un crecimiento muy limitado al establecerse la política de no crecer por arriba de la inflación, al considerarse que un aumento superior provocaba en automático un alza en los precios de los productos y al final se deterioraba el poder adquisitivo del salario, por lo que, durante 4 décadas el salario perdió alrededor del 70% su poder adquisitivo.

La administración del presidente Andrés Manuel López Obrador impulsó la idea del aumento al salario mínimo por encima de la inflación para cumplir con el precepto constitucional respecto a que debe alcanzar a un jefe de familia para la alimentación, vestido, salud, transporte, esparcimiento, vivienda y educación.

Asimismo, reconoció que para adquirir la canasta básica se requiere ganar alrededor de cinco veces el salario mínimo, por lo que determinó junto con los sectores obrero-patronales un aumento del 16% en 2019, 20% en 2020 y 15% para 2021, situando el salario mínimo en 141.70 pesos en el país y en 213.39 pesos en la zona libre de la frontera norte, lo que beneficiará directamente a 4 millones 552 mil 626 trabajadores, especialmente a las del hogar y agrícolas.

Actualmente México ocupa el lugar 84 de 135 países en cuanto a salario mínimo percibido por sus trabajadores, estando por debajo de los que ganan en El Salvador y Honduras, donde perciben poco más de un salario mínimo. En el caso de Guatemala, Costa Rica y Panamá se obtienen alrededor de dos salarios mínimos y en Chile se perciben tres salarios mínimos más, con respecto a nosotros.

El aumento al salario en México busca fortalecer el poder de compra e impulsar el mercado interno tan contraído en estos tiempos por la pandemia.

Los incrementos al salario buscan allanar el camino a la recuperación, pero enfrentan ciertos desafíos como la insuficiencia de los mismos, ya que se necesitaría sostener por más años, dos o tres veces lo pactado para alcanzar y superar las líneas de bienestar y vida digna, ya que el 60% de la población ocupada no percibe más de 8 mil pesos mensuales.

El aumento al salario de este año fue mal visto por la Concamin y Concanaco, al afirmar que el incremento lo recibirán directamente millones de microempresarios, quienes no se han recuperado aún de la crisis y podría repercutir en despidos al no contar con los recursos para pagarles a los empleados.

Algunos analistas refieren que lo anterior no es del todo real, ya que si se consigue aumentar la masa salarial se puede generar mayor consumo y en consecuencia se puede lograr una recuperación económica más rápida.

En próximos meses, podremos conocer estudios que indiquen en qué grado el aumento al salario mejoró los niveles de bienestar de los trabajadores. Habrá que estar atentos a los resultados, a la espera de que en efecto sean favorables y se mejore el camino a la recuperación económica nacional.