Opinión: Incertidumbre en empresas por tercera ola

0
482
views

Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

El coronavirus apareció en nuestro país de manera intempestiva golpeando a todos los sectores de la economía. El segundo rebrote de enero de 2021 volvió a sacudir a los sectores productivos, y en caso de presentarse una tercera ola de COVID-19, se desconoce cuál sería la magnitud de pérdidas económicas que podrían tenerse.

Existe un riesgo latente de que nuevas restricciones a la actividad podrían traer efectos económicos muy negativos en la liquidez de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), principalmente las dedicadas al turismo, la hotelería, el transporte y el comercio, que son los sectores que han registrado las mayores pérdidas durante la pandemia.

Muchas empresas tuvieron que contraer deuda para subsistir y soportar una parte de sus gastos fijos, mientras la demanda de bienes y servicios se desplomaba. 

El Banco de México refiere que la mitad de las empresas registraron pérdidas en 2020 y entre los sectores más golpeados, ese porcentaje pudiera incrementarse hasta un 75%, en donde posiblemente las compañías llegarían a registrar números rojos. Además, el 40% de las empresas en el país enfrentarían una presión financiera alta, es decir, no ganarían lo suficiente para afrontar sus costos financieros.

Algunas de esas empresas que padecen sobreendeudamiento contratan e invierten menos. De ahí que debieran instrumentarse esquemas que les faciliten reestructurar sus deudas y el poder brindarles ayudas directas y medidas para atacar sus problemas de solvencia, que les permita continuar operando.

Por el momento, el sector productivo tiene como alternativas, trabajar y reforzar sus protocolos para cuidar la salud de sus trabajadores y clientes, adecuarse a las necesidades del mercado y destacar de la competencia ofreciendo conceptos innovadores, mejores productos y servicios. 

También puede adoptar respuestas ágiles e instrumentar acciones estratégicas digitales, transformación de tiendas físicas a e-commerce y soluciones tecnológicas, que permitan continuar con sus operaciones aunque se lleguen a implementar medidas sanitarias más rigurosas. 

En este escenario, habría posibilidades de que se instrumenten políticas hacendarias y comerciales responsables, que incentiven la tasa de crecimiento, el gasto de inversión, así como permitir una mejor asignación de recursos hacia la economía productiva y sus cadenas de valor, para que restablezcan la confianza de los agentes económicos y la inversión privada, misma que generaría crecimiento en empleo y bienestar en la población. 

Toda medida que ayude a conservar los empleos y brindar liquidez a las empresas, abona a la recuperación económica de México.

Las vacunas están representando un horizonte de esperanza. Sin embargo, es vital dotar de certidumbre a la economía, aunque no se haya llegado al final de la pandemia.