Opinión: Impulsar consumo local para fortalecer cadenas productivas

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Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

La emergencia sanitaria por el coronavirus, además de enfermar a las personas, contagió a los mercados y las economías del mundo en un periodo muy corto. Provocó desabasto de materias primas a nivel global debido al cierre generalizado de las cadenas productivas, entendidas como aquellas, donde unos proveen insumos, otros los fabrican y los convierten en productos, otros los transportan y otros los comercializan para que lleguen al consumidor final.

Las cadenas productivas y de suministro de materias primas, partes, componentes, materiales, maquinaria, equipo y refacciones al estar detenidas, generaron una afectación directa al consumo y las cadenas de valor, propiciando en México pérdidas de hasta 2 puntos del PIB nacional en los meses de marzo a mayo y sólo algunas operaciones esenciales continuaron funcionando.

Los sectores que resultaron afectados por el paro de las cadenas productivas, fueron los servicios de hospedaje, restaurantes, manufactura, comercio minorista y sectores administrativos y empresariales y las mipymes en las cuales laboraba el 65.3% de los trabajadores.

Las expectativas mexicanas, sugieren que las actividades productivas volverán a tomar impulso conforme lo haga la producción industrial de Estados Unidos y cuando se eleve la demanda de productos mexicanos bajo el marco del T-MEC que brinda la oportunidad de mantener un 80% de flujo comercial y financiero con ese país. Asimismo, cuando el comercio vuelva a retomar su ritmo en línea con la reapertura gradual y el mayor uso de herramientas digitales y el sector servicios alcance un 75% de su actividad.

La coyuntura actual, determinada por la pandemia y la disputa comercial que enfrentan China y Estados Unidos, ofrece una oportunidad para las cadenas productivas mexicanas al estarse reconfigurando cadenas mundiales y regionales de valor. Esto es, que México pueda convertirse en un receptor de inversión extranjera directa, principalmente de empresas asiáticas.

En el mercado interno, se espera una mayor flexibilidad de las restricciones siempre y cuando el nivel de contagios y decesos sea contenido, para atraer inversión y aumentar el consumo privado, indicador esencial para evitar desempleo y mortalidad en las empresas de todos tamaños.

México requiere ser competitivo, fortalecer la capacidad productiva local, apoyar a los productores nacionales y que se generen mayores alianzas con proveedores para que los insumos lleguen a las plantas productivas y se garantice el abasto.

Se debe apoyar el consumo local. En el país se cuentan con más de un millón 500 mil pequeños comercios los cuales ofrecen productos de diversas regiones mediante el esfuerzo de cadenas colaborativas en las que las personas trabajan estrechamente y consumiendo esos productos, se apoya la economía de miles de familias.