Opinión: Hacia una economía circular

0
171
views

Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

La economía lineal, es el modelo que utilizamos actualmente y en el cual hacemos uso de materias primas existentes en la naturaleza de manera indiscriminada. 

Lo anterior, debido a la enorme demanda en el consumo, sin importar si volverán a ser regeneradas, lo que provoca desequilibrios en el medio ambiente, que requieren de la implementación de alternativas que maximicen el aprovechamiento de los productos durante su ciclo de vida desde la naturaleza, hasta las cadenas de suministro y consumo. 

Posteriormente y después de su uso, convertir esos desechos en nuevos productos que regeneren su utilización, para reducir sustancialmente la cantidad de desperdicios que desechamos diariamente.

Para ello, se requiere pasar de una economía lineal que produce, usa y tira, a una economía circular que reduce, reutiliza y recicla. Es decir, que un producto alimente el comienzo de otro, lo que se consigue si las materias primas se convierten en nuevos compuestos para nuevas funciones, para tener un consumo de recursos racionalizado que contribuya a la disminución de residuos. 

Además de abrir nuevas oportunidades de negocios, fomentando la innovación y generación de nuevas fuente de empleo, así como el impulso de una sociedad más justa y equitativa. 

La economía circular enfrenta la extracción excesiva de recursos naturales, disminuye el impacto generado por la generación de residuos y orienta el desarrollo hacia un sistema más equilibrado, que permite la conservación sin detener el crecimiento, propiciando mayores ingresos derivados de la implementación de actividades circulares y la reducción de los costos de producción. 

Es decir, puede haber mayores ganancias si se recicla, reutiliza y hay una simbiosis industrial de materias primas e insumos en lugar de comprar y producir desde cero. Brinda a las empresas en las economías no desarrolladas, una vía de crecimiento estable para reducir la dependencia de los recursos y una forma de responder al alza de precios de materias primas. 

Si esto no es posible, cada uno de los componentes puede reutilizarse o volver a fabricarse. Cada ciclo prolongado permite reducir la materia prima, la energía y la mano de obra que conllevaría a crear un nuevo producto. 

La economía circular puede ser motor de crecimiento en las pequeñas y medianas empresas si se aplica la innovación, creatividad y emprendimiento, para adaptar modelos sostenibles de producción, negocio y consumo, que detonen la generación de más y mejores empleos.

El enfoque innovador de la economía circular merece un análisis profundo, que pueda acompañarse de un cambio en el comportamiento de los consumidores, una redefinición del sentido de propiedad sobre los objetos, una modificación del modelo de negocios de las empresas y donde el gobierno apoye los emprendimientos con acciones decididas.