Opinión: Gobiernos contra alimentos chatarra

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Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

En agosto de 2010 fueron publicados en el Diario Oficial de la Federación, lineamientos sobre el tipo de alimentos y bebidas a venderse dentro de las cooperativas escolares de los planteles de educación básica, estableciéndose que la preparación y venta a los menores debía basarse en el consumo de frutas, verduras, granos integrales y la hidratación a base de agua, para evitar los altos niveles de obesidad infantil registrados en el país, poniendo a la salud como un componente básico de su formación integral.

Sin embargo, en las escuelas y fuera de ellas, predominó el consumo de alimentos y bebidas altamente endulzadas o con conteniendo edulcorantes no calóricos que generan preferencias por alimentos dulces a edades tempranas y propician que difícilmente se consuma agua o alimentos saludables.

El reporte Panorama de Salud 2019 indica que el 72.5% de los adultos mexicanos registra sobrepeso u obesidad, cuando el promedio de la OCDE es del 55.6% y los niños tienen un 37.7% cuando el promedio es de 31.4%. Asimismo, indica que en México mueren alrededor de 40 mil personas al año producto del consumo regular de bebidas azucaradas, las cuales provocan obesidad y aumenta el riesgo en desarrollar hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, enfermedades y cardiovasculares, entre otros padecimientos.

El pasado 5 de agosto, el Congreso del Estado de Oaxaca, aprobó una adición al artículo 20 Bis a la Ley de los Derechos de Niñas Niños y Adolescentes. Prohibió el consumo, suministro, venta de bebidas y productos envasados altamente endulzados o con edulcorantes artificiales a los menores de edad, tanto en los negocios, como dentro de las escuelas públicas y privadas de educación básica y media superior.

La reforma a la ley en Oaxaca, fue bien recibida por 73 organizaciones que apoyan la salud y organismos internacionales como la FAO, ONU y Unicef. Sin embargo fue criticada por el sector empresarial local y el nacional, bajo el argumento de que tendría un impacto negativo para toda la cadena de valor de la industria agroalimentaria, sector primordial en la entidad.

A la prohibición de productos chatarra, se sumó el Congreso de Tabasco que ya aprobó la suya y podrían adoptarse medidas similares en Chihuahua, Hidalgo, Ciudad de México y Nuevo León, entidades a favor de la salud de los niños, niñas y adolescentes. Lo anterior permitiría caminar hacia hábitos alimenticios más sanos, y a que la autoridad ponga en práctica políticas públicas integrales de salud.

Lo que se evita con la prohibición, es que se dejen de consumir alimentos que impiden tener un crecimiento sano. La ley aprobada, pretende frenar la alimentación con productos chatarra, lo que se reforzará con el etiquetado en los productos, el cual orientará a los consumidores sobre la calidad de los mismos.