Opinión: Estresa COVID-19 a niñas, niños y adolescentes

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Por Gabriela Jiménez Godoy
Humanista y activista social

Esta pandemia nos sigue afectando a todos. La incertidumbre de saber cuándo volveremos a convivir, ser vacunados, las nuevas formas de interactuar, estudiar o trabajar, nos mantienen en un estado de estrés constante que se une al miedo de contagiarnos y contagiar a nuestra familia.

En el caso de las niñas, niños y adolescentes, el espectro de estrés se intensifica al encontrarse en etapas de desarrollo que implican un acompañamiento continuo y eficaz. Al ser los primeros que entraron en confinamiento al suspenderse las clases presenciales desde marzo del 2020, el estar en casa y no poder salir al ser vulnerables al contagio, ha afectado gravemente la salud mental de miles de menores.

El representante de UNICEF en México, Christian Skoog, plantea en distintos artículos que la pandemia afecta a la infancia y adolescencia, al ser un fenómeno cuyas consecuencias socioeconómicas amenazan las vidas futuras, los derechos a la salud, educación, protección e igualdad.

Miles de niños y adolescentes experimentan emociones por el encierro, al haber perdido sus actividades normales a partir de la pandemia. Por ejemplo, el dejar de asistir a la escuela e interactuar con otros niños y adolescentes. Estas emociones pueden manifestarse en alteraciones alimenticias, humor, agresividad, llantos o berrinches.

Es importante entender que la crisis sanitaria no sólo nos afecta como padres y adultos. Brindar la atención necesaria a las señales de estrés y miedo de las y los menores es fundamental para evitar discusiones, regaños equívocos, afectaciones a la salud mental, incluso, enfermedades que pudieran manifestarse en los pequeños, quienes anhelan salir a las calles, jugar con sus amigos y seguir con sus proyectos de vida.

Es recomendable que mantengamos una comunicación constante con las niñas, niños y adolescentes, que los escuchemos, hablemos con ellos de forma que entiendan por lo que estamos pasando y que es una situación temporal en la que debemos estar en casa. Generemos actividades en el hogar que les ayuden a distraer sus mentes.

Recordemos que las y los infantes tienden a imitar a los adultos, por lo que nuestras reacciones serán duplicadas por ellos. Mantener la calma y la actitud positiva ante la pandemia será trascendental en la vida de nuestros hijos. Sigamos promoviendo hábitos saludables y de ejercicio que ayudarán a mantener una buena salud física y mental en los pequeños. 

Sigamos cuidándonos para evitar salir si no es indispensable, usando cubrebocas y lavando nuestras manos. Sólo así regresaremos a disfrutar de nuestra ciudad, a jugar en los parques, calles y jardines, a que nuestros hijos vuelvan a ver a sus amigos, familiares y profesores, mientras llega el momento de ponernos la vacuna.