Opinión: Eliminación del fuero político constitucional

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Gabriela Jiménez Godoy
Presidenta de la Fundación Dime y Juntos lo Hacemos e Integrante del Colectivo 50+1

El Congreso de la Unión ha dado otro paso histórico, debatido durante muchos años pero inconcreto, hasta hace una semana en donde la Cámara Alta aprobó la ampliación de los delitos por los que puede ser juzgado el Presidente, desapareciendo el fuero que le había blindado durante años, quienes sólo podían ser acusados por traición a la patria.

El Senado de la República avaló la reforma a los artículos 108 y 111 de nuestra Constitución, con lo que se abre la posibilidad de juzgar a presidentes mientras estén en el cargo, para poder ser sujetos a proceso judicial como cualquier ciudadano. 

En ese sentido, el Jefe del Ejecutivo Federal podrá ser imputado por hechos de corrupción, delitos electorales y todos los delitos federales y contemplados en los códigos estatales que podría haber cometido, así como la traición a la patria. Las acusaciones existentes en su contra deberán pasar por el Senado.

Las inmunidades presidenciales, como también se le conoce al fuero presidencial, son ideales históricamente criticados, que fueron creados como una medida de prevención ante el riesgo de persecuciones por parte de adversarios políticos o por la justicia, a fin de desprestigiar al titular o a su partido gobernante. 

Asimismo, ha sido visto como la forma de protección del mandatario para que actuara libremente, respaldado en el ejercicio de su opinión o acciones gubernamentales, lo cual ha generado un desprestigio contundente en México.

La iniciativa no es nueva, pues llevaba alrededor de 2 años en discusión. Ahora, deberá ser aprobada en al menos 17 congresos estatales del país, al tratarse de una reforma a nuestra carta magna, para que pueda entrar en vigor. 

A partir de su aprobación y en lo adelante, los presidentes podrían ser juzgados por cualquier delito. Sin duda, es un principio hacia la eliminación contundente del fuero político, tema pendiente en la agenda de transparencia y anticorrupción en nuestro país que nos dará mayor confianza al elegir a quienes nos representan.

En un país igualitario y democrático, la eliminación del fuero es fundamental en un representante electo por la misma población. Se debe aspirar a que quienes nos representen, sean las personas con la mejor ética posible y que realicen el mejor trabajo a favor de todas y todos.

Eliminar estas barreras impuestas de influyentismo y divinidad asignada durante años pasados para políticos, representaría un gran avance. Transitamos hacia una República más transparente y legítima, lo cual celebro. Habrá que esperar a la anunciada reforma que erradique esta protección innecesaria.