Opinión: El tabaquismo un fenómeno preocupante

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Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

Datos de los sistemas de salud estiman que en México mueren 122 personas diariamente por causas que se vinculan con el tabaquismo. Asimismo, se le asocia como la causa probable de más de 25 enfermedades y padecimientos, con la implícita carga económica a sus familias y al sector salud.

El consumo cotidiano del tabaco tiene una alta probabilidad de generar la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, conocida como EPOC, o bien, patologías cardiovasculares, cerebrovasculares y envejecimiento prematuro, entre otras consecuencias. Sin embargo, la información parece ser poco útil, pues el número de fumadores va en aumento.

La evidencia muestra que en México más del 60% de los fumadores inició su consumo antes de los 16 años de edad y que más del 90% lo hizo antes de los 20 años, lo que lleva a suponer que la ventana preventiva más importante se ubica en edades tempranas, ya que rara vez se informa el inicio de esta adicción en edades adultas.

Encuestas recientes reportan que 86 mil menores de quinto y sexto de primaria, es decir, entre 10 y 11 años de edad, fumaban diariamente. Del total de los estudiantes de secundaria y bachillerato, 30.4% ha consumido tabaco alguna vez en su vida y de ellos más de 700 mil fuman todos los días. En tanto que 14.3 millones de fumadores son mayores de 15 años.

Los adolescentes que fuman regularmente, lo hacen por querer encajar con sus amigos o en ciertos grupos. Les gusta la forma en que los hace sentir. Creen que los hace más adultos.

El informe del Banco Mundial sobre el tabaco describe ciertas acciones para reducir su consumo, entre las que destacan: incremento del precio, prohibición o limitación del consumo en espacios públicos y lugares de trabajo, prohibición de publicidad y promoción, etiquetas con advertencias sanitarias y, ayuda a los fumadores que quieran dejarlo.

Una de las mejores formas para prevenir la adicción a la nicotina entre adolescentes, es el ejemplo familiar. Puesto que en los hogares en donde el cigarro es permitido, las probabilidades de que los menores inicien su consumo se incrementan.

Los esfuerzos por construir e implementar políticas públicas que abonen en la reducción al consumo de alcohol o tabaco y las enfermedades asociadas, han sido conducidas bajo la lógica de la reacción inmediata, en una ruta de prohibición y polarización del consumo del tabaco, más ¡NO! a una estrategia de prevención y educación principalmente en la población joven, sobre las graves enfermedades que posteriormente pueden desencadenarse, por su consumo.

El tratamiento para el tabaquismo, debe ser una estrategia global con pleno respeto a los derechos humanos, con enfoque de perspectiva de género y promoción de la salud pública para un mejor manejo del apoyo y rehabilitación de las adicciones.