Opinión: El fin del Outsourcing

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Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

Desde finales de abril del presente año, entraron en vigor las nuevas reglas que modifican la forma en la que operaba el outsourcing y la prestación de servicios especializados de unas empresas hacia otras. Ahora las agencias empleadoras o intermediaros participarán en el proceso de reclutamiento, selección y capacitación de empleados, pero no serán considerados patrones, pues ese papel corresponderá únicamente a la empresa para la que la persona trabaja. 

En este orden de ideas, se permite la subcontratación de servicios especializados que no formen parte de la actividad preponderante, pero deberá formalizarse con un contrato por escrito, en el cual se debe indicar el número de trabajadores que participarán. Además, la empresa tendrá que estar previamente registrada ante el padrón de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS). 

Para registrarse, tendrán que estar al corriente con sus obligaciones fiscales y de seguridad social, además deberán renovar cada tres años.  

Con las nuevas modificaciones establecidas en la ley, las empresas tendrán que reestructurar su operación de manera legal e inmediata, suscribir contratos con sus trabajadores que respeten su antigüedad, mismos salarios y prestaciones. En caso de despedirlos, deberán ser indemnizados conforme a la Ley Federal del Trabajo.

Las empresas tendrán que rediseñar sus procesos administrativos, producción y planes financieros, sin imprecisiones para evitar ser acreedoras de sanciones económicas e incluso penales.

Los trabajadores que venían desempeñando servicios especializados, serán los que menos expuestos se encuentran a ser despedidos y con mayores posibilidades a tener continuidad dentro las empresas donde laboran, o bien, poder encontrar alternativas laborales en el corto plazo.

Dentro de los servicios especializados que permitían maximizar las operaciones de las empresas se cuentan: los de nómina, software, limpieza, seguridad, comedores, servicios bancarios, recursos humanos, entre otros, que podrían encarecer la operación de las empresas debido a la urgencia que tendrán por contratar personal de manera inmediata y el pago de prestaciones que ya realizaban las empresas subcontratadas.


Las nuevas medidas deben abonar en la mejora de las condiciones laborales, al tener que cumplirse con todas las regulaciones marcadas por la ley, que permitan proporcionar mejores situaciones jurídicas para los trabajadores, empresarios y gobierno, así como nuevas formas de regularizar la informalidad que promueva la generación de más y mejores empleos que abonen a la recuperación de la economía. 

En concreto, la modificación al outsourcing debe permitir a miles de trabajadores continuar laborando y a otros tantos obtener un empleo en los años venideros.