Opinión: El derecho a la salud de niñas, niños y adolescentes en situación de la calle

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Gabriela Jiménez Godoy
Humanista y activista social

Además de los adultos mayores y los enfermos crónicos, quienes son población de alto riesgo ante el coronavirus, también están los niños y jóvenes en situación de calle. En México se calcula en más de 95 mil, quienes padecen enfermedades crónicas, tuberculosis, depresión inmunológica y al carecer de recursos de apoyo y respuestas adecuadas pueden ser un sector proclive a contraer el virus

Este sector tiene limitada la posibilidad de acceder a información sobre qué hacer, cuándo actuar y los riesgos que el COVID-19 representa. Por ello, es necesario implementar estrategias y mecanismos de prevención especializados y respuestas adecuadas. Por ejemplo, vacunación gratuita contra la influenza para contrarrestar el cruce de ambos virus, garantizar lugares establecidos con las condiciones sanitarias que permitan un adecuado tratamiento y cuidados post hospitalarios para contagiados que eviten la propagación. 

Asimismo, considerar una campaña informativa activa, directa y pertinente, distribución de forma gratuita de insumos básicos para cumplir con las medidas preventivas y hasta la gratuidad del examen de coronavirus.

Los gobiernos están obligados a poner todos los servicios de salud a disposición de todos, sin distinción. El acceso a una atención médica asequible y de calidad es un derecho fundamental de toda persona, independientemente de su condición, especialmente durante tiempos de pandemia. 

Los niños en situación de calle deben tener acceso a una atención médica y educación sanitaria adecuadas que los proteja con dignidad y respeto. La salud, es un derecho humano inherente a cualquier persona. 

Los niños y niñas que observamos en la calle, tienen derecho a la igualdad en el acceso a la atención médica. La pobreza debe evitar ser un obstáculo para que les sean proporcionados los medicamentos esenciales y la atención hospitalaria necesaria, incluso si no pueden proporcionar documentos de identidad o si no tienen un cuidador presente. 

Además, tienen el derecho de recibir acceso a la educación y la información relacionadas con la salud, ya que el conocimiento y la comprensión de la enfermedad son medidas de protección cruciales para prevenirla y protegerla. La información que reciban debe ser accesible y comprensible incluso para aquellos con bajos niveles de alfabetización, además de no ser estigmatizados, penalizados ni sancionados por solicitar ayuda sanitaria.

Excluir a las niñas, niños y adolescentes en situación de calle de la planificación, implementación, seguimiento y evaluación de las políticas de salud, socavaría la efectividad de las respuestas, ya que los niños en esta condición son expertos en sus propias vidas y sus puntos de vista pueden ser respuestas eficaces para afrontar de mejor manera la emergencia en este sector.