OPINIÓN: Educación con igualdad de género

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Por Gabriela G. Jiménez Godoy

La historia de la educación, nos ha mostrado las grandes desigualdades que distintos sectores sociales han tenido que sobrellevar, hasta poder acceder al aprendizaje.

Esta limitación existió durante décadas para las mujeres en México, la cual ha disminuido a través de mecanismos para garantizar la educación igualitaria. El gran reto es cambiar la ideología de que la mujer debe priorizar otros aspectos, antes que su educación.

La premisa debe ser, ¿cómo garantizar la igualdad de género en la educación durante la cuarentena y en la nueva realidad?

Desde el 2016, la Secretaría de Educación Pública (SEP) aplica el Programa para la Inclusión y Equidad Educativa, que tiene como objetivo garantizar la inclusión y equidad de las personas en el ámbito educativo; pero fue a partir de 2019, con Esteban Moctezuma, que este mecanismo se rediseñó e incorporó cuatro nuevos programas que benefician a las mujeres:

• Mujeres y Niñas que requieren Programas de Educación Especial
• Mujeres y Niñas Indígenas
• Diversidad de la Educación Indígena
• Niñas Migrantes en Etapa Escolar.

Además, se atiende a mujeres y jóvenes estudiantes con discapacidad en planteles federales de Educación Media Superior y se les brinda la Beca Universal “Benito Juárez”.

En todos los niveles educativos, se capacita a los docentes en perspectiva de género, y en nivel básico, también se brinda un libro de Equidad de Género y Prevención de la violencia para el profesorado. De esta manera se aportan conocimientos para favorecer la igualdad educativa.

La emergencia por COVID-19, impulsó un giro radical en el sector educativo con la llegada del programa “Aprende en casa”. La iniciativa fue estratégica para evitar perder el ciclo escolar. Sin embargo, requerimos de profesores que sigan promoviendo la igualdad de género en las clases virtuales.

El aumento del 100% de la violencia de género durante el confinamiento en el hogar, los embarazos inesperados en 1 de cada 5 mexicanas menores de 18 años, así como el 3% menos de niñas que dejan la primaria, en comparación con los varones, nos obligan a plantear la educación virtual con perspectiva de género.

Durante las clases virtuales, el profesorado debe promover la igualdad de género, trato igualitario, participación sin distinción y asignar responsabilidades sin estereotipos.

Además, generar la participación igualitaria de madres y padres desde casa, de lo contrario, las mamás seguirán siendo quienes atiendan la enseñanza guiada, aumentando el estrés que ya conlleva el mismo aislamiento e incluso, desencadenar en violencia hacia los menores.

Sin duda, toda crisis puede representar una oportunidad, pero debemos de innovar en mecanismos adaptables a las nuevas necesidades de esta pandemia que garanticen una vida libre de violencia para mujeres, adolescentes y niñas.

Gabriela Jiménez es Presidenta de la Fundación Dime y Juntos lo Hacemos e Integrante del Colectivo 50+1.