Opinión: Crece uso de tarjetas para comprar medicamentos

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Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

En los primeros nueve meses del 2020, el monto de compras con tarjeta de crédito aumentó un 10% pasando de 59 mil 953 millones de pesos de 2019 a 66 mil 167 millones de pesos, ubicando el monto por persona en 1,140 pesos en comparación con los mil pesos que se gastaban en 2019, según el Banco de México.

Durante los tres primeros meses de 2020, los consultorios de ciertas cadenas de farmacias, atendían 10 consultas diarias de pacientes con dolor de cabeza, garganta, resfriado, e infecciones estomacales. A partir de septiembre y hasta finales del año pasado, registraron más de 40 consultas diarias, donde la compra de medicamentos y el pago de las consultas médicas se realizó con tarjeta de crédito, cuyo uso creció un 60% debido a la escases de dinero en las familias mexicanas.

A principios del 2020, sólo el 22% de las farmacias, clínicas y consultorios del país contaban con terminal para cobrar con tarjeta. A casi un año de la pandemia, más del 92% ya cuentan con una terminal punto de venta portátil.

Además, de marzo a septiembre, el 64% de los antigripales, antibióticos, nutricionales, expectorantes y descongestivos subieron de precio en promedio un 10%, en tanto que un 22% se mantuvo y 14% redujo su costo al público, consecuencia negativa de la pandemia.

En el caso de las personas contagiadas por coronavirus, implica para ellos o sus familias un enorme gasto económico, por lo que muchos tuvieron que hacer uso de las tarjetas de crédito para su atención, siendo más barato continuar con las medidas preventivas que padecer la enfermedad y no contar con los recursos para enfrentarla.

Por ello, las familias deben hacer planes sobre buen manejo del dinero y no incrementar el nivel regular de sus gastos, salvo en los casos de atención médica de emergencia.

Las deudas además de convertirse en pasivos económicos que afectan las finanzas, generan estrés, tensión y desequilibran el entorno familiar. Por ello, siempre lo más importante es ser responsables en los gastos, adoptando hábitos de consumo distintos a los del pasado.

Los tarjetahabientes deben ser muy prudentes en el uso de sus créditos, para evitar endeudamientos que excedan la capacidad de su solvencia y que tampoco se encadenen por años al pago de intereses.

Quienes por alguna situación enfrenten dificultades de pago, deben contactar a su banco para que les brinde la asistencia financiera necesaria y puedan reestructurar su deuda.

Una opción para intentar sanar las finanzas personales o del negocio, son los distintos programas de apoyo que ofrece el gobierno federal y los gobiernos estatales, así como sus dependencias. Estos entes ofrecen créditos blandos que son préstamos con intereses bajos y plazos de devolución más amplios, cuyas condiciones pueden ser muy convenientes para contar con liquidez en lo que se estabilizan las finanzas familiares o empresariales.