OPINIÓN: Coronavirus, la incertidumbre financiera en las mujeres

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Por Gabriela G. Jiménez Godoy

La llegada del coronavirus (COVID-19) a México, no fue en el mejor panorama para muchas familias que atraviesan una situación laboral y financiera difícil. Para las mujeres mexicanas, que en más de 9.2 millones de hogares son las jefas de familia, la realidad es más desoladora.

Los expertos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señalan que esta crisis mundial provocará un desempleo que ascendería a 25 millones de personas, centrándose en los trabajos poco garantizados y mal pagados, siendo las mujeres quienes se encuentran mayormente en este sector. La desigualdad laboral en nuestro país, en el acceso a la seguridad social y la falta de trabajo digno, hace más vulnerables a las mujeres en esta pandemia al correr el riesgo de perder sus ingresos.

En México, solo 3 de cada 10 empleos mejor pagados los ocupan las mujeres, es decir el 28% de las plazas con sueldos mayores a 15,400 pesos mensuales. La mayoría de las mexicanas ganan en promedio 3,080 pesos al mes; a esto se suman problemas como violencia económica de su pareja reteniéndoles el sueldo, el hecho de que sólo 43 de cada 100 trabajadoras tienen seguridad social, dejándolas sin derechos laborales, además de estar sufriendo despidos injustificados en la mayoría de las grandes empresas por este confinamiento.

Otro sector importante es el 29% de las mujeres dedicadas al comercio ambulante o laboran por su cuenta. Para ellas, hay incertidumbre si llegan a enfermarse, al no contar con seguridad social, un fondo de desempleo y no poder dejar de trabajar. Por otro lado, las 2.2 millones de trabajadoras del hogar remuneradas temen porque sus patrones no les paguen sus sueldos íntegros, aunque el Gobierno de México les exhortó a mantenerlos.

Ahora bien, otro sector de mujeres que no debemos olvidar y que están en riesgo de adquirir este virus, son aquellas sometidas a la explotación sexual o trata de personas, que por años han sido “invisibles”. La justicia no debe detenerse para ellas y se deben de combatir estos delitos, pues el contacto que pudieran tener con otras personas, las hace vulnerables a enfermarse y, lamentablemente, será difícil que las atiendan o puedan cubrir sus gastos médicos.

Por otra parte, igual de lacerante está el outsourcing o subcontratación, el cual enfrenta un colapso de despidos; desde luego las mujeres están presentes de manera importante en estas empresas, orillándolas a aceptar la premisa “mejor tener un mal empleo a no tenerlo”.

La Reforma Laboral ha sido más dura fiscalmente para estas empresas pero, sin duda, son quienes más han despedido a mujeres en esta pandemia, al haber falta de utilidades y sin derechos laborales bien establecidos, que las limita a reclamar el despido.

La situación es compleja para miles de mujeres mexicanas y se deben tomar medidas que disminuyan su incertidumbre financiera. El Gobierno de la Ciudad de México amplió el programa “Seguro de desempleo”, brindando apoyos de 1,500 pesos al mes durante dos meses a personas entre los 18 y 67 años de edad que hayan perdido su trabajo, debiendo demostrar que han sido despedidas.

Es una buena acción del gobierno capitalino, aunque se requieren mayores medidas a nivel federal que sean sostenibles para todas las familias mexicanas. Es un buen momento para que el Gobierno Federal, además de continuar llamando a los patrones a garantizar los derechos laborales y sueldos, abra los programas sociales pertinentes que garanticen ingresos para la canasta básica de miles de mexicanos.

Gabriela Jiménez es Presidenta de la Fundación Dime y Juntos lo Hacemos e Integrante del Colectivo 50+1