Opinión: Confinamiento afecta emocionalmente a niños

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Por Gabriela Jiménez Godoy
Humanista y activista social

La naturaleza del ser humano se desarrolla de manera integral a partir de tres componentes, el cognitivo (pensar), el emocional (sentir) y el comportamental (hacer), y siempre debe existir un equilibrio de las tres áreas. En caso de alguna alteración en alguna de ellas, podrían presentarse problemas emocionales. Los niños son los más propensos a manifestar este tipo de situaciones, debido a los constantes cambios a los que están expuestos.

El juego es una alternativa que tienen los infantes para elaborar sus experiencias. Esta actividad además de brindar diversión, estimula el lenguaje y la comunicación. También representa la posibilidad para que tramiten sus experiencias vitales, representando y haciendo roles, así como simbolizando lo que viven en su cotidianidad y en su experiencia de aprendizaje.

Los niños al estar todo el día en casa debido al confinamiento, con dificultad distinguen cuál es tiempo para actividades escolares y cuál para el esparcimiento. Además muchos se encuentran en ambientes de gran tensión, debido a conflictos familiares, por lo que pueden llegar a presentar problemas emocionales.

Algunos pequeños podrían presentar conductas como el pretender regresar a dormir con los padres, mojar la cama por las noches, rabietas, miedo a la oscuridad o hablar con un lenguaje infantil.

En otros casos, se harían presentes la tristeza, ansiedad e irritabilidad. Incluso habría manifestaciones como desobediencia, peleas constantes con los hermanos, comer a todas horas, dificultad para dormir, dolores de estómago y de cabeza.

Asimismo, ha incrementado el tiempo dedicado a la televisión, celular y computadora. El contacto virtual es una herramienta que permite pasar el confinamiento, pero genera en los niños profunda adicción a las tecnologías con el riesgo de ser víctimas de ciberacoso.

Los especialistas señalan la importancia de que se establezcan horarios para desayunar, jugar, estudiar, comer, cenar, hacer ejercicio y realizar actividades recreativas que los mantenga entretenidos. Además, sugieren entablar pláticas amigables constantes, brindarles confianza y seguridad en todo momento.

En casos de niños con problemas previos de timidez, se ha observado que se sienten muy cómodos al no tener que relacionarse con los demás. Pero esta situación que se ha mantenido durante todo este tiempo, puede aumentar las dificultades de relación social una vez que se reanude la normalidad.

El bienestar de los hijos depende de la felicidad y buena salud mental de los padres, cuanto mejor se encuentren, mayores serán los cuidados y atenciones que les podrán proporcionar.

La situación que vivimos está lejos de ser normal y debemos contribuir al bienestar socioemocional de los menores, generar climas de convivencia y aprendizaje, así como ser más receptivos, empáticos e incluyentes.