Opinión: Compiten farmacéuticas y países por la vacuna contra el COVID-19

0
242
views

Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

Numerosos países se encuentran en el proceso de investigación, desarrollo y producción de una vacuna efectiva para abatir la pandemia de COVID-19 en el mundo. Recientemente Rusia aprobó el uso de Sputnik V, el segundo antídoto autorizado por un gobierno; el primero fue aceptado de manera limitada por el gobierno chino.

Entre los países en fase de pruebas más desarrolladas y en proceso de aplicación en humanos, se encuentran China, Estados Unidos, Inglaterra y Alemania.

Las farmacéuticas del mundo compiten arduamente por ser las primeras en obtener la vacuna efectiva, incluso algunas pronostican que la comercialización podría ocurrir a finales del 2020, otras refieren que será hasta el 2021. Lo preciso es que para la producción necesaria del antídoto, se requiere la cooperación de varios grupos farmacéuticos y de varios países.

Entre las principales empresas que desarrollan la vacuna contra el COVID-19 destacan: AstraZeneca, BioNTech, CanSino BIO, Fosun Pharma, Pfizer Sinopharm y Sinovac Biotech

Debido a temas de seguridad que podrían no ser evidentes en lo inmediato, expertos han señalado que para el desarrollo de una vacuna se requieren hasta 20 años, puesto que antes de aprobarse y comercializarse debe ser estudiada en miles de personas.

La urgencia por conseguir el medicamento en los próximos meses, ha exigido esfuerzos sobrehumanos para acelerar las investigaciones.

Especialistas están preocupados por el apretado plazo de tiempo establecido por los gobiernos de los países, pues consideran que podrían desapegarse de los protocolos establecidos por la Organización Mundial de la Salud, la Agencia Europea de Medicamentos o la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos, que controlan y regulan los procesos antes que las vacunas sean distribuidas entre las poblaciones, para asegurar su eficacia y seguridad.

Una vez que se tenga la vacuna, su distribución en el mundo enfrentará numerosos retos.

Las farmacéuticas deberán disponer de miles de toneladas de materiales, personal y desplegar una inmensa capacidad industrial para fabricarlas, siendo el precio un elemento esencial.

Otro desafío será evitar que quienes tengan más dinero aseguren primero sus vacunas y medicamentos y que gran parte del mundo en vías de desarrollo se queden fuera.

Ante esto, AstraZeneca que colabora con la universidad de Oxford, firmó un acuerdo con la Fundación Carlos Slim, para contribuir a la producción de 150 a 250 millones de dosis en Argentina y México y su distribución sin beneficio económico en América Latina con excepción de Brasil.

La potencial vacuna contra el coronavirus que actualmente se encuentra en fase tres podría costar de 3 a 4 dólares. Esperemos que los resultados se alcancen pronto y se pueda poner fin a estos largos meses de dolor e incertidumbre.