Opinión: Bancarizar las remesas

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Por Edgar F. Garza Ancira
Consejero de empresas y consorcios de carácter multinacional, así como Fundador de la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos

En los últimos 4 años ha incrementado año con año el monto de dinero que envían los mexicanos radicados en Estados Unidos y Canadá a sus familias en México, siendo Michoacán, Jalisco y Guanajuato los estados que captan casi la tercera parte de las remesas provenientes, en su mayoría, de entidades como California, Texas, Illinois y Nueva York.

Las remesas representan una de las fuentes generadoras de divisas más importantes para el país, sólo por debajo de las exportaciones de vehículos y del sector agroalimentario, pero por encima de la inversión extranjera directa y los ingresos por turismo.

La economía de México ocupa el cuarto lugar mundial en recepción de remesas después de India, China y Filipinas, al calcularse que en 2020 ingresaron 40 mil 606 millones de dólares.

El ingreso de remesas en los municipios, permite producir bienes de consumo y venta, genera capacidad de compra y reactiva los mercados locales. Por lo que se percibe el interés de organizaciones migrantes, gobiernos locales y organismos internacionales por canalizar ese recurso hacia proyectos empresariales, que tengan un mayor impacto en la estructura económica local y regional, en términos de fortalecimiento de las actividades que generen empleos suficientes, permanentes y bien remunerados.

Sin embargo, la mayoría de recursos que se envían, están dirigidos a las familias rurales asentadas en poblaciones donde hay carencia de bancos, por lo que reciben sus recursos mediante intermediarios financieros que, al cambiarles los dólares por moneda nacional, les pagan una cotización inferior a la existente en el mercado, generando grandes ganancias en detrimento de las familias que cambian su dinero.

Para enfrentar esta situación, la autoridad hacendaria anunció hace tiempo, la posibilidad de abrir de manera remota cuentas en Estados Unidos para quienes envíen dinero y para quienes reciben remesas en México, a través del Banco del Bienestar que cuenta con 1,393 sucursales y se convierta en el instrumento idóneo que permita a las personas que reciben dólares, cambiarlos a pesos bajo el mismo precio que prevalece en el mercado nacional.

Esta medida se observa favorable debido a la probabilidad de que se incremente el envío de remesas, con un mejor tipo de cambio. Además permitiría que más del 50% de los municipios puedan incorporarse al sistema bancario, principalmente aquellos que reciben altos montos de remesas y carecen de institución bancaria en su localidad.

Lo complicado de la medida estará en cómo el gobierno captará esas remesas y el elevado costo que representaría para el Estado construir 2,000 sucursales físicas del Banco del Bienestar en los próximos dos años, resultando más adecuado por operatividad, logística y eficiencia, optar por bancarizar las remesas mediante un esquema digital.