Murió Carlos Girón, el mexicano a quien le robaron el oro en Moscú

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Luego de una larga hospitalización, este lunes murió Carlos Girón, una de las glorias del deporte mexicano.

La semana pasada, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte anunció, erróneamente, su muerte. Varios medios de comunicación retomaron esta información hasta que la hija del medallista olímpico lo desmintió.

Hoy, la noticia sí es real, el clavadista mexicano falleció luego de una larga lucha contra una neumonía severa provocada por una infección bacteriana. Fue hospitalizado desde el 20 de diciembre pasado.

LE ROBARON EN MOSCÚ, PERO FUE EL MEJOR DEL MUNDO

En los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, Carlos Girón fue víctima de uno de los sucesos más vergonzosos del deporte: merecía la medalla de oro, se tuvo que quedar con la de plata.

Así voló Carlos Girón en Moscú 1980.

Tras una actuación mediana en los saltos reglamentarios de trampolín de tres metros, Girón alcanzó la mayor puntuación de su vida en las ejecuciones libres el 23 de julio de 1980.

Fue el único competidor con dos nueves de calificación, por lo que la lucha por el oro con Aleksandr Portnov fue encarnizada… y entonces ocurrió lo inaudito. El soviético cayó de espalda en su octava ejecución, pero el juez sueco Hollander se sacó de la manga la regla D-30 y repitió el clavado por una desconcentración ocasionada por el público. ¡Su público!.

Portnov no desaprovechó y superó al mexicano en la puntuación final con 905.025 unidades contra 892.140. Una de las grandes injusticias en la historia de los Juegos Olímpicos. Aún así, Carlos aguantó estoico y subió al pódium por su medalla de plata mientras en las bocinas sonaba el himno de la Unión Soviética.

Después de los Juegos Olímpicos de Moscú, donde Estados Unidos hizo el boicot al no asistir, Girón se quedó con las ganas de demostrar que era el mejor deportista de su tiempo, y al año siguiente se efectuó en la Ciudad de México el Campeonato del Mundo Fina Cup 1981, donde, con la participación de todos los países que no fueron a Moscú, Girón quedó en el primer lugar, por arriba del estadounidense Greg Louganis y del chino Lee Hong Pin, consolidándose como el mejor clavadista del mundo de la época.