LOS 20 VIVAS DEL PRIMER GRITO DE ANDRÉS MANUEL

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El presidente cumplió. Anunció 20 “vivas” y justamente esa fue la cantidad de vítores que expresó desde el balcón central de Palacio Nacional.

Ante una entusiasta multitud reunida en el Zócalo capitalino, Andrés Manuel López Obrador siguió al pie de la letra el protocolo: caminó por el pasillo, recibió la bandera nacional y salió al balcón.

Ahí, se dirigió a los 130 mil asistentes a la Plaza de la Constitución y a millones a través de la televisión: “Mexicanas y Mexicanos…”, dijo y de inmediato arengó con los 20 vivas, los nueve tradicionales dedicados a la Independencia y once más que él puso de su cosecha de acuerdo con el momento histórico por el que pasa nuestro país.

“Viva la Independencia
Viva Miguel Hidalgo y Costilla
Viva José María Morelos y Pavón
Viva Josefa Ortiz de Domínguez
Viva Ignacio Allende
Viva Leona Vicario
Vivan las madres y padres de nuestra Patria
Vivan los héroes anónimos
Viva el Heroico Pueblo de México
Vivan las Comunidades Indígenas
Viva la Libertad
Viva la Justicia
Viva la Democracia
Viva nuestra Soberanía
Viva la Fraternidad Universal
Viva la Paz
Viva la Grandeza Cultural de México
Viva México
Viva México
¡Viva México!”

La campana de Dolores sonó diferente. Su tañido era sincero. Esta vez se vio al presidente avanzar por los pasillos de Palacio Nacional solo con su esposa, no hubo pasarela ante cientos de invitados. No hubo besamanos. No hubo familia presidencial.

Poco antes de llegar a la escolta del Heroico Colegio Militar, Beatriz Gutiérrez Müeller se apartó de su esposo y el presidente recibió la bandera con la que salió al balcón para ondearla orgulloso.

Su Grito, su primer Grito, rebasó expectativas. Elocuente pero sobrio, honesto y sin pretensiones, sin glamour pero con respeto y, sobre todo, con la inclusión de personas olvidadas y valores universales.

Porque esos “vivas” a las madres y padres de nuestra Patria, a los héroes anónimos, al Heroico Pueblo de México y a las Comunidades Indígenas fueron un reconocimiento a los olvidados de México en el corazón de México.

Esos “vivas” a la Libertad, la Justicia, la Democracia, nuestra Soberanía, la Fraternidad Universal, la Paz, la grandeza cultural de México y, por sobre todas las cosas México, fueron la confirmación de un estilo diferente de gobernar, de una mirada que ve lo que otros no vieron y que busca transformar, para bien, esta nación.

Y el pueblo se lo reconoció. Sin acarreados, como en otras noches del 15 de septiembre en el mismo lugar, la ovación, los vítores y los gritos de apoyo se escuchaban fuerte y claro: “¡Presidente, presidente!”, “¡Sí se pudo!”, “¡No estás solo!”

Seguramente, esta noche Andrés Manuel López Obrador dormirá con una sonrisa en la boca. No está solo y millones de mexicanos, como él, también gritamos 20 “vivas”.

¡Viva México!