Le dijeron que no volvería a correr; y corrió hasta un triatlón

0
1096
views

Se vale caer, tropezar. Pero es imperativo levantarse, limpiarse y seguir caminando. Quienes lo logran se convierten, a la vista de otros, en ejemplo.

Es el caso de Alicia Ángeles, quien un día se descubrió viviendo en Nueva York, pero sin visa. Y en una pausa laboral. Y, lo peor: sin poder caminar. “Para colmo de males, además me rompí la muñeca”, cuenta Alicia, una financiera mexicana para quien, hasta antes de esa amarga experiencia, la vida había sido casi un cuento de hadas.

“Yo trabajaba en México para un banco Suizo. Después de un tiempo, me llevaron a trabajar en Nueva York y allá me fui junto con mi esposo”, dice sobre aquellos años sin contratiempos.

Ahora lo recuerda con la satisfacción de haber superado esa etapa para convertirse en una emprendedora y creadora de Alice Non Stop, un novedoso método de ejercitación para mujeres, que no sólo está enfocado en el cuerpo, sino que las guía hacia el empoderamiento ya que se trata, también, de nutrir su espíritu con el propósito de lograr sus objetivos.

Pero como en todo viaje heroico, antes de llegar a este punto en el que Alicia Non Stop tiene ya su propio estudio en la Ciudad de México y está por abrir un sitio en streaming, a Alicia le esperaba una caída. En su caso, varias caídas. Primero, tuvieron que operarle las rodillas a consecuencia de su otra gran pasión, el triatlón, cuyo desgaste de años le provocó problemas en esas articulaciones. Luego, el banco en el que trabajaba en Nueva York, cerró sus puertas y ella quedó en stand by laboral, por decirlo de un modo. Como su visa de trabajo dependía de ese banco, no tuvo más remedio que buscar una visa ligada a la de su esposo. En ese trámite burocrático estaba cuando, mientras entrenaba para un maratón, sufrió una fractura en la cadera… por estrés. ¿Qué otra cosa podía salir mal? 

“Pues hice un viaje a México y jugando futbolito con mis amigas, yo de portera, me rompí la muñeca”.

Para evitar que la operaran de la cadera, el médico le exigió no apoyar las piernas en seis meses, así que ella se inventó un triciclo con el que se movía a todos lados en Nueva York. “Hasta a conciertos iba en mi triciclo”, recuerda. 

A los seis meses efectivamente evitó la operación, pero le sentenciaron: “Quizá no puedas correr de nuevo”.

En su proceso de rehabilitación, se convirtió en una reseñista de estudios de ejercicios, a los cuales iba a tomar una clase para luego dar su opinión en sus redes sociales.

Conoció más de cien estudios, pero uno de ellos llamó su atención. “Es un estudio a donde van a ejercitarse algunas de las modelos de Victoria’s Secret. Tiene un sistema de ejercicio creado a partir de varias certificaciones de rehabilitación. El entrenador que lo inventó, además de ser un genio, sabe mucho de motricidad humana. Y ahí me doy cuenta de que con ese método se fortalecen los músculos alrededor de mi cadera”.

En cuestión de semanas, Alicia mejoró primero en sus ejercicios de yoga y finalmente pudo correr de nuevo. “Hasta un triatlón volví a hacer”.

Alicia regresó a México y creo el método Alice Non Stop.

Comenzó a dar clases entre conocidas y amigas que obtuvieron resultados envidiables en sus glúteos (una de las virtudes del método es que genera volumen en lugares específicos del cuerpo, sin alterar los músculos de alrededor) y muy pronto tuvo suficiente impulso para abrir su propio espacio en Monte Himalaya 815, en Lomas de Chapultepec.

Las Non Stoppers (así se llaman a sí mismas las mujeres que se han integrado a esta comunidad) han descubierto que el método funciona para generar nalga y deshacerse de chaparreras y gorditos en las piernas, pero también es un estupendo complemento para la rehabilitación de lesiones.

El alcance de ANS lleva ahora a su creadora a lanzar el proyecto en streaming, un sitio web en el que no será necesario que las Non Stoppers acudan al estudio, sino que pueden tomar clases desde su computadora.

Así es como en apenas un par de años, Alicia pasó de desempleada inmovilizada por las lesiones a ser una emprendedora con una empresa, pero también un ideal: promover entre las mujeres que se acepten. “Amar nuestro cuerpo, promover el cambio desde un punto de vista saludable, amar el proceso y apoyarnos entre nosotras. ¡Crecer más fuertes, más seguras, más empoderadas!”.