‘La buena música no es cuestión de élite, sino de sensibilidad’: Karen Souza

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En 2005 el mundo se conmovió con la versión jazz del clásico de Radiohead, Creep, en voz de Karen Souza. 

Desde entonces, la cantante argentina ha transitado cómodamente entre el rock y el pop llevándolos a sus terrenos y reinventando canciones hacia la dulce escucha de su voz jazzística. 

Ahora, Karen Souza se lanza hacia un nuevo desafío: cantar por primera vez con una big band, los próximos 28 y 29 de agosto en el Big Band Fest del Lunario del Auditorio Nacional, lo cual, asegura, no es sencillo. “Es cuestión de decibeles”, dice en entrevista con RED CAPITAL. 

“Es una propuesta nueva, distinta, y ha tenido muy buen recibimiento por parte de la gente, así que vamos muy bien es una propuesta diferente en el marco del Big Band Fest del Lunario que se nos ha invitado y desde el primer momento dijimos que sí; más se sabe que es algo más ambicioso, es parte del formato y es parte de los arreglos, pero nos gustan los desafíos, así que aquí estamos”.

– Y, bueno, hablando de jazz, pues siempre quedará claro que no se trata de algo sencillo. 

“No, bueno, puede ser muy simple, en mi caso suena muy simple. No sé, simple, natural, pero sí cuando se agrandan los formatos implica otro contexto, otro marco y esto es un poco lo que nos está dando esta big band, y también la inclusión de nuevas canciones, algunas del género big band propiamente y otras nuestras arregladas para este concepto, también algo del disco nuevo que vamos entregando ahora a fin de año en Los Angeles, hay un poco de todo.

– ¿Es tu primera vez con Big Band?

“Sí, es mi primera vez y tiene que ser con una banda mexicana, con la Big Band de Joe D´Etienne, así que estoy super feliz.

– ¿Es muy radical el cambio del sonido? por ejemplo, pensando en un trío típico de jazz a cambiarlo al formato de big band ¿tiene sus complejidades en el nivel musical?

“Sí, bueno, primero es una cuestión de decibeles porque todo lo que sea bronce (trompetas, trombones, saxofones) tiene otro nivel de decibeles y de ahí para adelante. La formación, los arreglos son distintos, por ahí el trío marca algo como más íntimo y la big band marca algo más festivo digamos, algo como más de otro tenor.

–  Ahorita que dices decibeles ¿competir con trompetas es complicado?

“Y sobre todo cuando son varias”, contesta sonriendo. “Ahí hay un arte de parte de la ingeniería de sonido en hacer que eso se proyecte bien equilibrado, pero sí hay una cantidad de decibeles arriba del escenario y eso también se maneja distinto”.

“HAY MÚSICA DE MOLDE Y MÚSICA QUE TOCA FIBRAS”

Karen Souza ha logrado traer el jazz, un género no tan popular entre la mayoría de la gente, a un plano en el que es muy asequible para el oído no avezado, para el oído no experto, sino para el oído de la persona normal que escucha pop o que escucha rock, y ha sido aceptado. 

“Sí, el hecho de arreglar o versionar canciones tan populares, del rock o el pop justamente, eso es lo que amalgama un poco esos dos contextos, el público más de música popular y el público más selecto que escucha música de jazz, pero creo que todos los oídos están preparados para todo tipo de música, no pasa por una cuestión de elite, pasa por una cuestión de sensibilidad, hay algunos que somos más sensibles a cierto tipo de música y hay otros que son sensibles a otro tipo, el hecho de tocar fibras, el hecho es emocional, es la búsqueda del arte en general, es emocional cual fuere el género que te guste o lo que te transmita algo o lo que te conmueva, así que creo que todos estamos abiertos a que suceda”.

– Tienes toda la razón, todos estamos preparados para escuchar jazz, ópera o cualquier género, pero el problema es que la música no le llega a la gente de repente debido a la saturación que existe de otros géneros que son los que dominan el mercado.

“Claro, ese es el punto, en el momento en que la música se empieza a hacer como de molde digamos, hay un momento de la historia en el que los sellos discográficos iban a buscar a las bandas, luego los sellos discográficos comenzaron a inventar a los artistas y allí es el momento en que se copia y la música empieza a salir de molde en el que todo pasa en el momento, al minuto, minuto 20 pasa lo mismo, son las mismas instrucciones, los mismos cortes, el mismo tiempo, el mismo ritmo, es el mismo molde y sale desde la industria no sale desde el artista, entonces estamos en un momento musicalmente hablando medio complejo en ese sentido porque hay mucha música de molde como digo yo, es parte de lo que hay, es lo que hay”.

– Sí es lo que hay y la música siempre va a existir, pero de repente es muy difícil encontrar opciones que satisfagan el oído porque básicamente todo suena igual.

“Sí, pero en paralelo también está esta cuestión, sí hay algo bueno de esta época que es experimentar y que todos podamos experimentar. Es una suerte de democracia en el hecho de que todos podemos publicar nuestra música, puedes agarrar una guitarra y tocarla en tu habitación, grabar un video y subirlo a YouTube. No necesitas algún tipo de intermediario más que una plataforma y creo que esto democratiza un poco el acceso a los artistas y creo que hay mucha oferta de cosas que están por fuera de este mercado tan popular y que es lo que pasa en la radio, en la televisión o lo que también a lo que se le pone mucha cantidad de viewspara que se genere como una suerte de tendencia porque eso también se paga como se pagaba antes el corte radial. Un fenómeno inocente, así que fuera de todo eso hay un mundo independiente, músicos independientes que surgen en paralelo y que es algún tipo de esperanza para la proyección de lo que puede ser la música del futuro o de un futuro cercano. El jazz también ha mutado mucho y hay muchos subgéneros dentro del género y eso también lo enriquece.

– Finalmente, la labor del artista es crear independientemente de las tendencias del mercado.

“Sí, es muy difícil estar absorto y no empaparse de lo que anda dando vueltas, lo que pasa es que en los 60s tenías dando vueltas a un montón de conceptos, concepto, esa es la palabra, y que hacían discos conceptuales como Pink Floyd, que pensaban en las obras como tales, como conceptos, como obras. Ahora ya no se piensa así. Se piensa distinto, se piensa en canciones y las canciones forman parte de listas, entonces está todo un poco descontextualizado, un poco desmembrado y eso también lo hace un poco más superficial y no ahonda mucho en involucrarse. 

“Antes, un disco era involucrarse en todo un tripen el que te ponían. Bueno, yo sigo construyendo esa música porque en la parte más popular no hay nada porque, como decías, tengo el oído acostumbrado a algo más complejo, algo más rico. Necesito escuchar cosas más ricas, pero no malogro lo que se pueda consumir a nivel popular. También han habido cosas muy populares y muy ricas, como Queen, Nirvana, etc., digo hay cosas que tocan las dos puertas, lo popular y lo rico. Es algo que va mutando y la música va mutando siempre muy secuenciada por esto que dice el mercado, el cual va delimitando un poco el parámetro de las cosas y en paralelo están muchos personajes como yo tratando de buscar otras cosas, seguir escribiendo letras con letristas, una raza que también está a punto de desaparecer. Los letristas son gustos, a mí me gusta de esa forma y por eso lo sigo haciendo así”.

MÚSICA QUE ALIMENTE LOS SENTIDOS

– ¿A ti te gusta hacer música bien hecha?

“A mí me gusta hacer música que alimente un poco más los sentidos, que cuente historias, un poco más rica de lo que anda por allí”.

– Eres muy afortunada porque transitas muy bien entre este nicho del jazz y hacia otros ámbitos, gracias a los covers, pero gracias también a tu presencia y a muchas cosas que reúnes.

– Muchas gracias, hay nichos muy cerrados dentro del mundo del jazz. Creo que hoy día hay para todos los gustos y esa democratización de la música y del consumo de la música en particular, me parece que está bueno porque puedes tener acceso a lo que quieras y creo que lo que reúne todos estos conceptos son los festivales culturales donde se pueden reunir tanto nuestro concepto, como flamenco, como danza de la quieras, me parece que eso es parte de lo heterogéneo que es la escena, el arte hoy”.

– Acabas de dar en otro punto, estábamos por el lado del mercado pero también los círculos de especialistas son extremadamente puristas y, de plano te excomulgan si intentas trascender el género, pasa con el jazz, pasa con el flamenco

“Sí, algunos sí. Hay nichos por todos lados, hay festivales más cerrados a los que nunca iremos, pero hay muchos otros que no. La idea es esa, mostrar lo heterogéneo que es el ser humano y es allí donde apuntamos y a donde vamos porque lo nuestro en sí es una mezcla muy grande, de hecho creo que por todas nuestras influencias, nací en los 80 y por tanto tengo impreso el rock en la sangre, consumí mucha música de chica y sigo consumiendo ahora de grande mucha música clásica, la música clásica española también, la zarzuela, el jazz, la bosanova, el rock. Trato de ir un poco cronológicamente y después todas sus fusiones, creo que eso es un poco de lo que hacemos porque es un poco el reflejo de nosotros mismos”, concluye.