Juan Villoro y el placer de leer

Para el escritor la lectura no debe hacerse por obligación ni imposición, sino por el simple placer de leer

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“No se puede imponer la lectura, no debe tratarse de una obligación. Hay que entender que los libros no son sólo un objeto utilitario. Requiere de grandes intercesores que le hagan ver a la gente que la literatura no es solo la reserva de lo útil, sino que la literatura es una forma de felicidad”.

Así definió el escritor Juan Villoro a la literatura en el Primer Encuentro de Lectores, organizado por las Secretarías de Cultura federal y de la Ciudad de México en la Biblioteca de México.

En su charla con lectores, mediadores y promotores de lectura, el ganador del Premio Iberoamericano de Letras 2012, hizo énfasis en que hay que contagiar la lectura, no imponerla, de ahí que sea importante que la persona que la promueva también entienda que la lectura es una forma de felicidad.

“He leído sobre cuáles son los métodos más eficaces para crear lectores y casi todos coinciden en que la mayoría de los lectores recuerdan cuál fue su primer libro y la persona que se lo leyó”. Consideró que esto representa un vínculo emocional en el que la lectura se convierte en una forma de afecto y nos ayuda a crear comunidad.

Para Juan Villoro, el lector ideal sería alguien que nunca ha leído un libro por gusto y por lo tanto, aún no ha llegado a la lectura pero puede hacerlo. “La literatura se escribe en soledad y se lee casi siempre en soledad, pero la lectura permite el vínculo con los otros, con los demás”.

“No sabe que la lectura es un placer que puede acompañarlo para siempre. Creo que ese lector que de pronto abre un libro cruza un umbral y descubre que lo que consideraba una obligación se convierte de manera hechizaste en un gozo, en una dicha”.

‘LOS LIBROS TIENEN VIDA PROPIA’

El narrador, dramaturgo y ensayista hizo referencia a dos de sus obras, el monólogo teatral Conferencia sobre la lluvia y la novela El libro salvaje, en los cuales aborda por un lado, la figura del bibliotecario, y por otro, la capacidad única en que los libros se mueven para llegar a sus lectores y pueden tener vida propia.

“La frase más importante del monólogo es cuando el bibliotecario se pregunta qué va a pasar con su oficio cuando la gente lea exclusivamente libros electrónicos y llega a la siguiente conclusión:

Lo más importante de los libros son las manos que nos los entregan. Mientras tengamos necesidad de otras manos habrá libros en papel. Esto se refiere a esta comunidad en la que no soy sólo yo el que está aquí, también soy el otro que da los libros”.

Villoro también evocó a escritores como Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Jorge Luis Borges, Georg Christoph Lichtenberg y Kenzaburo Oé. En cuanto a la condición dinámica de la lectura, el escritor señaló que un libro resucita cuando se abre, tiene un lector y empieza a convertirse en una obra de arte.

“Los libros son ventanas infinitas porque nos permiten ver parajes de otras épocas y geografías, pero también son espejos que nos permiten vernos y entendernos en ellos”.

LOS PREMIOS DE JUAN

Premio Cuauhtémoc de traducción, 1988
Premio Xavier Villaurrutia, 1999.
Premio Mazatlán 2001
Premio del International Board on Books for the Young,
Premio Herralde, 2004
Premio Internacional de Periodismo Vázquez Montalbán 2006
Premio Antonin Artaud en México, 2008
Premio Ciudat de Barcelona, 2009
Premio Internacional de Periodismo Rey de España, 2010
Premio Iberoamericano de Letras 2012

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