Un recuerdo sobre el Gabo

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Tuve la fortuna de conocer a Gabriel García Márquez en junio de 2004. Desde entonces no he vuelto a tener la oportunidad de estar tan cerca de un premio Nobel y mucho menos de charlar con uno. Sin lugar a dudas, se trata del escritor latinoamericano más famoso y reconocido de todos; Cien años de soledad, su novela más importante, está presente en las listas de las más vendidas o de las más importantes no sólo del siglo XX sino de todos los tiempos. Es tan universal que quienes no la han leído hablan de ella como si lo hubieran hecho, y hasta citan su comienzo: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

El encuentro sucedió en la sede la Fundación para las Letras Mexicanas (FLM), en un amplio salón, el salón Rubén Bonifaz Nuño, de largos ventanales que dan a la calle de Liverpool, y un enorme y antiguo espejo. Todos los becarios de las áreas de Poesía, Narrativa, Ensayo y Dramaturgia nos sentamos para escucharlo hablar de su vida, de sus libros, de técnicas narrativas, y se dio tiempo para responder algunas preguntas y hasta nos dio alguna que otra recomendación.

La visita por fin se había realizado tras posponerse durante algunas semanas porque cuando nos informaron que venía el Gabo, se dio la casualidad de que una reportera, ya no recuerdo de qué revista, entrevistó a algunos becarios, entre ellos yo, para que habláramos de los proyectos que íbamos a desarrollar durante el año que duraría la beca de la FLM. Se nos hizo fácil contar que el autor de El coronel no tiene quien le escriba vendría a visitarnos y el día del encuentro, un enjambre de cámaras y reporteros se apretujaba afuera de la reja de la casa marcada con el número 16. Todo se pospuso.

Cuando se reagendó la visita, nos pidieron no revelar ni el día ni la hora para evitar que los medios de comunicación, otra vez, tomaran por asalto la fundación. Así lo hicimos y esa tarde de junio de 2004, García Márquez pasó más de dos horas con nosotros. “Nunca me he ganado ningún centavo que no fuera escribiendo”, dijo, como anticipando el futuro que nos esperaba a muchos de nosotros que para bien o para mal, sobrevivimos en la arena de las letras.

Este mes, Gabriel García Márquez habría celebrado su cumpleaños número 90.