El detalle buena onda que no notaste en KnotFest meets ForceFest

Portada: Vake, quien utiliza muletas canadienses por una lesión medular, disfrutando con sus amigos el evento.

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Luego de las historias ocurridas este fin de semana dentro del Deportivo Oceanía, unas buenas y otras no tanto, tal vez haya algo de lo que pocos se percataron.

El inmueble además de tener caminos con desniveles, en muchos espacios no se contaba con accesibilidad ni áreas para personas con discapacidad.

La fanaticada del rock y metal es muy extensa y muchos de los fieles seguidores del género son personas que tienen alguna discapacidad y que pese a esta no se limitan a vivir la experiencia que es asistir a un concierto y en su caso a un festival, pues la música es una motivación y pasión muy grande.

Gran cantidad de asistentes con discapacidad se dieron cita en el Deportivo para ser testigos de un nuevo concepto de festival de metal en la ciudad, sin embargo, la organización de este no tomó en cuenta la accesibilidad enfocada a usuarios en silla de ruedas y no se instalaron áreas designadas a personas con discapacidad, ni elevadas o a nivel de piso, tampoco baños, lo que provocó que muchos asistentes buscaran la vista más cómoda o un espacio donde se sintieran seguros.

Tras los sucesos del día sábado, usuarios en silla de ruedas como Manuel, quién asistió con sus 2 hijos y un primo desde San Luis Potosí, se vio en la necesidad de colocarse cerca de la valla en el área general y así alcanzar a ver un poco, pero le fue imposible, hasta que personal de Monster Energy se acercó a él para ofrecerle el acceso al hospitality montado en la división de preferente y general.

La marca al percatarse que varias personas con discapacidad se sentían vulnerables entre la multitud, ofrecieron un oasis dentro de sus activaciones, donde además de darles una vista privilegiada, se les trató como un invitado VIP ambos días y a sus acompañantes.

Así, desde el sábado por la tarde, hasta el domingo al finalizar el evento, personal y staff de Monster Energy se mantuvieron al pendiente de los asistentes con discapacidad, quienes al estar en un espacio protegido, no perdieron la oportunidad de celebrarlo con gritos, euforia y cantando en la compañía de sus amigos.

Este es un ejemplo de inclusión que Monster como marca internacional mostró, pues son esas pequeñas acciones las que hacen un gran cambio.