Editorial: 19/S, el amor y el odio

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#FuerzaMéxico

19 de septiembre. Una vez más, no te olvidaremos.
Dolor, muerte, miedo, incertidumbre, rabia… un sinfín de emociones que se mezclan y no terminan de asentarse, aún 10 días después.
Un hueco en el estómago, un irónico temblor de piernas y la única certeza de que somos nada ante el poder de la naturaleza.
Y en medio de todo, la imagen de miles de mexicanos quitando escombros, ladrillo por ladrillo, piedra por piedra, con las manos sangrando por las ampollas y el puño levantado pidiendo silencio con la lejana esperanza de escuchar una voz bajo la montaña de cemento.
Esa es la imagen con la que quiero quedarme, con la de miles de mexicanos unidos, amándose y con el puño levantado.
Pero no es así.
Quisiera inmortalizar ese puño envuelto en un guante de carnaza como símbolo de la fortaleza del pueblo de México, del amor y solidaridad que nos hemos dispensado unos a otros, unos con otros. Pero no es así.
No había pasado el susto del terremoto de magnitud 7.1 grados, cuando, siguiendo a los cuantiosos mensajes de ayuda y apoyo comenzaron los de odio, como siempre.
“¡Chingue a su madre Televisa!” explotaron las redes sociales cuando se frustró el rescate de la inexistente Frida Sofía.
“Otros medios también lo reportaron”, se explicó y tuvo que salir el subsecretario de Marina, Almirante Ángel Enrique Sarmiento, a aclarar que ellos habían dado la información basados en testimonios y reportes técnicos de los rescatistas civiles.
“Ah, pues entonces ¡que chingue a su madre la Marina!” replicaron las redes.
De poco sirvieron los esfuerzos de los oficiales destacados en los edificios colapsados pues para la opinión pública lo fácil es generalizar.
“¡Amamos a Frida!”, dicen los opinólogos de Facebook respecto a la encantadora labrador que nos ha robado el corazón.
– Oigan, Frida pertenece a la Marina. Entonces, ¿odiamos o amamos a la Marina?
– No, mejor al Gobierno.
Y por Gobierno entiéndase a TODOS los funcionarios públicos de los tres niveles: federal, estatal y municipal.
¡Qué fácil es desacreditar!, ¡qué fácil es odiar!, ¡qué fácil es verter veneno y ensuciar a personas e instituciones!, ¡qué difícil es saber quién tiene la razón!
Porque tampoco quiero decir que este odio hacia las instituciones y sus ocupantes sea gratuito. No, muchos se lo han ganado, pero, ¿por qué no aprendemos a separar nuestras filias y fobias y ver, leer, escuchar, con la mente clara? aunque, es cierto, en estos momentos es prácticamente imposible tener la mente clara.
¿Por qué seguimos propagando noticias falsas?
Nos quejamos de la telenovela de Frida Sofía y el supuesto montaje televiso pero si somos “de izquierda” compartimos la foto de víveres para damnificados malfotochopeada (sí, así, porque ni siquiera usaron Photoshop) con el logotipo del PRI (Partido Revolucionario Institucional) y si somos “antiPeje” compartimos ¡la misma foto! malfotochopeada con el logotipo de MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional).
A escasas horas del terremoto que cimbró a nuestra ciudad (no se nos olvida Morelos, Puebla, Estado de México, Chiapas y Oaxaca), tuve un sueño: ver renacer a un país con base en una sociedad civil organizada, honesta, solidaria, valiente y amorosa.
A 10 días de ese terrible suceso estoy a punto de despertar y darme cuenta de que, muy a mi pesar (y supongo que el de muchos) esa esperanza se diluye. Seguimos siendo los mismos idiotas, egoístas, oportunistas de siempre.
Soy el primero en desear estar equivocado.

ISMAEL FRAUSTO
DIRECTOR EDITORIAL