Dios Salve a la Reina; un recuerdo nunca vivido

Un recuerdo nunca vivido; así es como se puede expresar lo que ocurrió en el show tributo a Queen.

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Por: Abraham Mendoza

Fotografía cortesía de: Eduardo Serralde

Queen es una de las bandas de rock más importantes e influyentes de todos los tiempos en todo el mundo.

Lo que para unos es un recuerdo, para otros es una experiencia totalmente nueva, pero como si fuera un recuerdo, ese shock que pega justo en el concierto y que provoca que tu conciencia te diga “Nunca creí ver estas canciones ser tocadas en vivo  con esta magnitud”.

Sí, existen miles de covers por todo Youtube, también existen muchísimos tributos a Queen (más de los que deberían), pero en esta ocasión hablaremos de EL tributo, aquel que fue catalogado por la revista The Rolling Stone como el mejor de todos.

Empecemos por aclarar lo que es: un tributo.

Es de esperarse que los músicos se personifiquen, con vestimenta para parecerse un poco más a la agrupación original, tal es el caso de Dios Salve a la Reina, grupo argentino con ahora más de 20 años de carrera y experiencia, relacionada a la banda británica. Los músicos ofrecieron una velada musical el pasado 6 de septiembre, en las instalaciones de La Arena Ciudad de México, donde demostraron ser unas grandes estrellas y el cariño y respeto que tienen hacia Queen.

Pero aquí no acaba la caracterización, pues el vocalista; Pablo Padín cuenta con muchísimo parecido visual con el querido y amado Freddie Mercury. Su complexión, algunas facciones, ¡hasta el simpático bigote!, son algunas de las similitudes, además de su excelente personificación vocal en el escenario (producto del tiempo que lleva haciéndolo) justo como el gran Farrock Bulsara lo hacía.

Aunado a esto, el show agrega un colorido pero bien sincronizado set de luces, una escenografía con 2 pisos para que Pablo se pueda pasear por donde quiera y un excelente microfoneo de voces, donde también es importante mencionar el parecidísimo tipo, timbre y color de voz de la que Padín es dueño, pudiendo decir que es igual a la de “Mercury”.

La excelsa conexión que provocan los argentinos con el público multi-edad que asiste a sus conciertos; desde el famoso “eo”, hasta la participación de los asistentes en la entrada de “We will rock you” con el tradicional golpeo de piernas y aplauso, es sin duda una experiencia completa.

Desde un tranquilo “Love of my life”, el público se levantó de los asientos para sacudirse con “Crazy little thing called love” y así se mantuvieron por un buen rato, sin embargo con “Another one bites the dust”, “Under Pressure”, y “Don’t stop me now” la euforia estaba en su máximo esplendor.

El show finalizó con “Bohemian Rhapsody” y “I want to break free” que cerró el ciclo por el que te lleva el evento completo.