Cuidado: una alergia puede ser mortal

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Por: Aideé Lara

Como cada vez que enfermo de la gripa, voy al médico y el doctor me receta antibiótico, suelo pedirle que sea inyectado porque no puedo tragar pastillas y cápsulas, sólo le doy vueltas en la boca porque siento, según yo, que me ahogo.

Hace tres meses me sentí resfriada, 15 días antes había tenido una infección en vías urinarias, así que fui a ver al profesional de la salud y volvió a recetarme el mismo antibiótico que en esa ocasión: Ceftriaxona, una cefalosporina de tercera generación de amplio espectro.

Como siempre, me aplicaron la inyección en mi pompi derecha, -que es la que me duele menos- para empezar la serie de 5 dosis, me subí la pantaleta y el pantalón, caminé de la recámara a la cocina, que son alrededor de 15 pasos, comencé a sentir que la cara se me ponía caliente, comezón por todos lados, en la cabeza, cara, cuello, piernas, costillas, por todos lados.

De pronto, lo pies me comenzaron a arder, recuerdo que mi familia me decía: “han de ser tus nervios”, pero sabía que no era nervioso, era una reacción a la inyección que me habían puesto apenas medio minuto antes, me hicieron tomar un vaso con Maicena para contrarrestar “el piquete” porque no había el antihistamínico comercial que según dice la gente, es el “efectivo” para estos casos.

Enseguida me sentí desvanecer, no dejaba de rascarme como perro pulgoso, sólo quería llegar al sillón y recostarme, poco a poco comenzaba a ver más y más borroso, mis ojos también se hincharon y las palmas de las manos y los pies me ardían casi como si se me estuvieran quemando. Luego sentí, que comenzaba a atorarse algo en mi garganta, como que me raspaba, lo único que quería era dormir. A lo lejos solo escuchaba que decían “ve por el doctor que está enfrente”.

AL HOSPITAL DE INMEDIATO

Recuerdo vagamente que llegué al baño y me tiré en el piso al lado de la taza del baño porque tenía ganas de vomitar. Lo hice porque sabía que estaba próxima a desmayarme y ya en el suelo el golpe –pensaba—sería menos doloroso.

De pronto estaba una doctora junto a mí intentando tomarme la presión que nunca pudo registrar, lo que no le explicaron fue que normalmente no se me escucha o encuentra porque soy muy delgadita, algunos dirían menudita y tengo brazos flaquitos, lo que provocó un terrible susto para ella porque pensaba que me estaba muriendo al no encontrarme el pulso y alcancé a escuchar: “¡hay que llevarla urgente al hospital!”, eso fue lo último que escuché antes de desmayarme por primera vez.

Cuando abrí los ojos, estaba ya en la recámara ¿cómo llegué? no lo recuerdo, me hicieron tomar un antihistamínico (Loratadina) para contrarrestar la reacción que me provocó el medicamento, no supe ni cómo me pasé la pastilla que, como cuento al principio, nunca he podido ingerir. Inmediatamente, volví a desmayarme y abrí los ojos cuando intentaban meterme al auto para irnos a la clínica.

Supongo que el medicamento que me suministraron en la casa comenzó a hacerme efecto porque en el camino y ya afuera del hospital, comencé a recobrar la lucidez que había perdido y mi visión empezó a restablecerse. Me metieron en una silla de ruedas porque mi cuerpo aún estaba lánguido.

Ya adentro, inmediatamente me aplicaron otra inyección para detener la progresión de la reacción del antibiótico, poco a poco, en no más de dos horas, mis molestias fueron desaparecieron y volví a la normalidad, eso sí, toda rasguñada por tanto rascarme, pero ya en mis cinco sentidos.

EL CHOQUE ANAFILÁCTICO

Ahora lo sé, me lo explicaron los doctores. En muchas ocasiones el cuerpo no está para aguantar el suministro de los medicamentos y puede desatar diversas reacciones. Me dijeron “corriste con suerte”, en la mayoría de las ocasiones, la gente muere asfixiada por una reacción alérgica porque tanto por fuera como por dentro se hinchan las membranas y la garganta se cierra por completo, lo que provoca el ahogo de las personas, quienes en muchas de las ocasiones ni siquiera alcanzan a llegar a un sanatorio para ser atendidos y mueren en el trayecto o en sus casas.

El choque anafilactico consiste en una reacción inmunitaria generalizada del organismo, que constituye una de las complicaciones más graves y potencialmente mortales. Se produce en una cierta variedad de situaciones clínicas y es casi inevitable en la práctica médica. Con mayor frecuencia, es el resultado de reacciones inmunológicas a los alimentos, medicamentos y picaduras de insectos.

Así que aguas con las reacciones alérgicas. No olvides tener siempre en casa un antihistamínico e ir inmediatamente al médico al primer síntoma.