Cuca celebra 29 años: así nació la banda

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Compartimos este texto escrito por Carlos Aviléz, bajista de Cuca, para celebrar a una de las bandas más importantes de la escena mexicana que cumple tres décadas de hacer rock fuerte y sin concesiones

Por Carlos Aviléz
Conocí a José Fors en casa de Patricia Urraca, artista plástica y gran amiga. Hablando de música, José me invitó a un palomazo en una fiesta de unos amigos suyos, en casa de Coco Álvarez, galero y músico que en otras épocas ingresara de manera intermitente a los Spiders. Allí estábamos Jis el monero trepado en la batería, coco en una lira y voz, José en otra lira y voz, y yo en el bajo. << Hay que hacer una banda>>, comentó Fors al final de la noche, y así lo hicimos.


José quería un grupo de rock básico. Había invitado al “Bola” Domene ( Rostros Ocultos y Sangre Azteca), quien comenzaba a huesear con Kenny y los Eléctricos. En el intermedio aprovechamos su estancia en Guadalajara para ensayar los primeros temas de José, que venían con cierta influencia de los riffs de King Krimson, la frescura rítmica de Devo, pero involuntariamente ejecutados muy punketamente, más cerca de los B-12, pues la mano de José en la guitarra eléctrica era rígida y más bien torpe. Invitamos al Vampiro ( entonces guitarrista de Azul Violeta) y aunque aceptó nunca se presentó a los ensayos. Afortunadamente teníamos un as bajo la manga.


Hablé con Galo para invitarlo, pero estaba renuente. Él mismo me propuso a Nacho como baterista. Nacho dejó Azul Violeta y se presentó una tarde en casa de José (después de que el Bola emigró a los Ángeles para tocar con Kenny), ebrio como sólo él sabe, y después del palomazo en el que casi destruye la batería a baquetazos, parecía que José lo iba a rechazar de inmediato, pero con sonrisa franca dijo: “Ya tenemos baterista”.
Muy cerca de esa fecha Galo también se presentó a la misma puerta con la firme intención de juntarnos para platicar.


Un día estaba sentado en una butaca del desaparecido Cinematógrafo de avenida Vallarta. Aún no terminaban los créditos iniciales de la película cuando sentí una mano en el hombro: era Galo. “Tenemos que hablar” -me dijo- ” aquí estamos todos”. 


Salí de la sala y ahí estaban Nacho y José, no sé cómo dieron conmigo ni cómo me convencieron de dejar la película para irnos a un bar del Sanborn’s a proyectar la banda que esa noche nacía: “Hace tiempo he querido tener un grupo que se llame Cuca” – dijo José. Los tres asentimos.