La cirugía estética y reconstructiva está rodeada de muchos mitos, entre ellos que sólo está al alcance de las personas ricas y famosas, pero la realidad es que es un área importante de la medicina que, por definición, cuida la salud de la gente.

Y aunque para muchas personas podría parecer banal, lo cierto es que la estabilidad emocional, física y hasta espiritual tiene mucho que ver con la apariencia de las personas o, como dice el doctor José Achar, director general de la clínica Corpus & Rostrum, “la aportación de la cirugía estética y reconstructiva a la salud general del individuo
es sentirse increíble”.

En entrevista con RED CAPITAL, el médico cirujano plástico certificado, miembro de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica y Reconstructiva y certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, considera que su especialidad no es exclusiva de los sectores más pudientes de la sociedad, sino que está al alcance de prácticamente cualquier persona que realmente desee sentirse bien consigo misma.

“Yo pienso que la cirugía plástica está al alcance de todos, en mayor o menor medida. Nosotros aquí en la clínica tenemos meses sin intereses, entonces eso ayuda muchísimo. Si alguien viene por un solo procedimiento, pienso que puede ir ahorrando una pequeña fracción de dinero poco a poco. Por ejemplo, si quieres operarte la nariz, sale en 40 mil pesos y ganas 8 mil; puedes ahorrar 2 mil pesos al mes y al cabo de un año ya tienes 24 mil. Con eso ya puedes comenzar o puedes pagarlo con una tarjeta, incluso tenemos un área donde se puede trabajar para un financiamiento a través de instituciones muy formales”, explica.

Un esquema como el descrito no sonaría tan descabellado para una persona de bajos recursos económicos, pues hay procedimientos quirúrgicos que cambian la vida
de las personas.

“La diferencia después del procedimiento estético es sentirse increíble, cambiar del Cielo a la Tierra. Así de simple, sentirse increíble”, asegura Achar.

“Por ejemplo, alguien tiene una cicatriz en la frente y piensa que todo mundo se la está viendo siempre. Nadie sabe lo que carga más que el que lo carga y como piensa que toda la gente lo está viendo, pagan lo que sea, hacen lo que sea por quitarse esa cicatriz.

Ahí viene el problema, como hacen lo que sea, a veces caen en manos no indicadas y surgen los problemas, pero si uno va con las personas correctas, pueden mejorar mucho, y eso incluye la autoestima. Mejora todo”.

Un quirófano es un área de operación técnica donde se realizan de forma muy protocolarizada las operaciones, las cirugías. (Fotos: Francisco Austria)

– Sentirse increíble. ¿Esa es la aportación de la cirugía estética y reconstructiva a la salud general del individuo?
“Ciento por ciento. Aparte, la reconstructiva, se reintegra la función, la estructura de diferentes áreas. Por ejemplo, si alguien sufre un trauma y pierde un párpado, su ojito no va a pasar aceite a menos que llegue un cirujano plástico reconstructivo y le haga una reconstrucción. Si a alguien le amputan la nariz, hay que hacerle una nariz nueva; pierde un dedo, pierden una mano, le dan un machetazo, un cirujano plástico reconstructivo le va a implantar esa mano, pierde un área de piel, pues le ponemos un injerto, restauramos el área”. Sin lugar a dudas, de acuerdo con el cirujano plástico, la cirugía estética y reconstructiva está inmerso en muchos ámbitos de la salud.

¿SABÍAS QUE… un quirófano se compone por luces, máquina de anestesia, mesa para operaciones con diferentes posiciones, cauterio, electrobisturí, mesa de mayo, misa de riñón, bote basura para objetos punzocortantes y depósito para RPBI (Residuos Peligrosos Biológicos Infecciosos)

‘EL MÉDICO DE LOS POBRES’
José Achar es reconocido en el medio del espectáculo por sus trabajos con artistas y celebridades. Entre sus clientes se encuentran Carmen Campuzano, Mauricio Clark, Sheyla, Pepe Magaña y el elenco del show de MTV Acapulco Shore.

Sin embargo, lo que pocos saben es que el doctor Achar tiene entre sus pacientes a personas que no son famosas y que en verdad necesitan su ayuda.

“Cuando vienen pacientes que realmente requieran una cirugía plástica, tenemos un comité de ética, sabemos que lo necesita y que en otros lados no va a obtenerlo, lo hacemos sin dudarlo con mucho gusto, sin ningún costo. No es todos los días pero sí de acuerdo con las posibilidades. Por ejemplo, un cáncer de mama, que ya la “torearon” aquí y allá, hacemos toda la reconstrucción de mama o tumores especiales, malformaciones de mano especiales, puede ser niño o adulto. Evaluamos el caso, estamos abiertos a todo”.

Hay muchas personas que necesitarían ayuda de este tipo y evidentemente
no puede atender a todas, ¿Cómo eligen sus casos altruistas?
“Aunque queramos atender a todas esas personas no podemos. La selección se hace a partir de qué servicios de salud tiene el paciente (IMSS, ISSSTE, ISSEMyM, Pemex). Si carece de todos estos, aún así está el Hospital Rubén Leñero, el Hospital General de México, Xoco, etc.

Si no tuviera medidas de higiene, seguridad y limpieza, los pacientes estarían lleno de infecciones. En la clínica Corpus & Rostrum se tiene una tasa de infección de cero.

¿Por qué seleccionamos un caso? porque ya lo “torearon” aquí, acá y allá y ya le dieron largas y es un paciente que necesita con prontitud mejorar por ejemplo una mano. Otro caso por ejemplo, un quemado que esté cerrado el espacio interdigital, ah, bueno pues lo abrimos para que tenga posición adecuada.

Ese es un paciente que podemos atender porque ya lo retrasaron no porque sean malos los doctores o porque no quieran, sino porque el volumen de pacientes que atienden las instituciones es altísimo. Entonces nosotros lo vemos, lo evaluamos y determinamos quién nos necesita realmente”.

– ¿Hacen más falta empresarios como usted?
“Yo creo que sí, pero hay muchos super altruistas. Nosotros somos una hormiga comparados con grandes empresarios que tienen fundaciones altruistas muy importantes.

– ¿Qué casos le han movido más?
“El de la niña que tenía un tumor tremendo, un hemangioma frontal que ya la habían visto en dos hospitales que no la querían operar y la bola le seguía creciendo y creciendo. Fue cuando dije ‘esa niña se va a morir si no se opera.

Incluso si se opera se puede morir en la cirugía, pero se le va a ofrecer una oportunidad porque de la otra va a terminar muerta seguro, no hay mucho que pensarle’. Y nos salió muy bien. Al operarla me metí en camisa de 11 varas, pero yo no podía ver a su papá sentado enfrente de mí llorando. Solamente tenía una obligación: ayudarlos y punto. Yo sí soy médico de vocación. Mi papá decía que era el médico de los pobres y yo también”.

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